Revista transversal de la Territorial de Valencia de Falange Española de las J.O.N.S. 3ª época / Número 8 / Febrero de 2009 / Precio solidario: 1,5

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continuamos aquí Revista transversal de la Territorial de Valencia de Falange Española de las J.O.N.S. 3ª época / Número 8 / Febrero de 2009 / Precio solidario: 1,5 Veintisiete puntos Síntesis del pensamiento
continuamos aquí Revista transversal de la Territorial de Valencia de Falange Española de las J.O.N.S. 3ª época / Número 8 / Febrero de 2009 / Precio solidario: 1,5 Veintisiete puntos Síntesis del pensamiento nacional sindicalista Un nuevo periódico está a punto de nacer en Valencia para toda España PatriaSindicalista Toda la información en 2/continuamos aquí Nuestra palabra Adiós? Este número 8, correspondiente a febrero de 2009, es el último número de Continuamos aquí. Como ya avanzamos en el número de enero, Continuamos aquí va a dar paso, en breve, a Patria Sindicalista, un periódico mensual del que, a lo largo del año, aparecerán diez números, tendrá un tamaño tabular, dieciséis páginas a todo color, y colaboradores de punta a punta de la nación. Dos sentimientos, pues, nos embargan a quienes, en diferentes etapas, hemos invertido no poco tiempo e ilusión en este proyecto que alcanza hoy su meta y objetivos. Por un lado, la del regusto amargo de algo que se nos va; por otro, la de la alegría enorme por una idea que, en un puñado de días, va a materializarse. Sea cual sea el sentimiento, que a nadie le quepa la menor duda de que para que Patria Sindicalista empieze a andar en marzo próximo, antes ha tenido que existir un boletín que, en Valencia, ha servido para mantener viva la llama del nacional-sindicalismo en unos momentos de desilusión, cuando no de zozobra y abandono. Para quienes amamos a la Falange valenciana, Continuamos aquí, fundado y dirigido durante años por nuestro entrañable José Luis Martínez Morant, representará siempre la certidumbre y la rectitud del camino a seguir. Nace Patria Sindicalista, pues, no de la nada, sino con un gran bagaje. La escuela de Continuamos aquí ha dado su fruto, de tal manera que estos mimbres van a servir de sólido armazón a las columnas de Patria Sindicalista. Para nuestros amigos y camaradas, un anhelo: que rodeen, allá donde se encuentren, Patria Sindicalista con el mismo cariño y atención que tuvieron por estas páginas. Para nuestros enemigos, el inevitable recordatorio: no sólo no hemos desaparecido del mapa, sino que estamos con más ganas que nunca de combatir por la unidad y libertad de España, y por la justicia social para las clases sociales más desfavorecidas. Adiós? No, hasta muy pronto. Por la República nacional-sindicalista! Arriba España! El mejor epílogo L os fundadores del nacional-sindicalismo hablamos fundamentalmente de José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Ledesma Ramos murieron en 1936; esto es, hace más de siete décadas. No es extraño, pues, que el inexorable paso del tiempo haya dejado alguna muesca en un pensamiento que, a pesar de los años transcurridos, resulta, pese a todo, absolutamente atractivo y, con la que está cayendo, actualísimo. Para cerrar la edición de Continuamos aquí, la redacción ha tenido a bien seleccionar un magnífico texto de Juan A. Aguilar, persona de talento y de fina dialéctica, que nos propone una actualización de los veintisiete puntos de la Falange que, por razones más que obvias, está en las antípodas de las toscas y extraviadas elucubraciones de algunos revisionistas, que más que revisiones son autojustificaciones para un si te he visto, no me acuerdo. La doctrina es, para nosotros, el conjunto de ideas que hablan de lo perenne y, por tanto, se convierte en el indispensable cemento que une los ladrillos de la acción y, sin la cual, carecería absolutamente todo de sentido. Ya lo dijo José Antonio de forma muy clara: la acción desprovista de pensamiento es pura barbarie. Inviolabilidad de la persona humana, sentido espiritual de la existencia, amor a la unidad, grandeza y libertad de la Patria, justicia social y otros valores de similar rango, hacen que seamos lo que somos: falangistas. Si careciéramos de esos valores en su conjunto o de alguno en particular, ya no podríamos llamarnos, en sentido estricto, falangistas. Conocer la doctrina, asimilarla y hacer de ella el eje de nuestro comportamiento personal y colectivo es, en consecuencia, un deber ineludible. El falangismo, el nacional-sindicalismo, no es una opción más en el océano de la ideologías contemporáneas. Es una forma de ser y de estar, un compromiso nacional y social, una forma netamente española de trabajar por la elevación material y espiritual de nuestros connacionales. Los difíciles momentos por los que atraviesa España bajo el desgobierno social-demócrata, nuestra acerada crítica del letal sistema de valores dominante, y nuestros posicionamientos políticos radicales en cuestiones puntuales, no pueden, en ningún caso, apartar nuestra mirada de principios que son, no un semioculto tesoro para conocimiento de iniciados, sino bandera de la revolución cotidiana. Tu ayuda es necesaria, colabora con el impulso revolucionario de Falange Española de las JONS Ayudas y donaciones a la cuenta núm Veintisiete puntos continuamos aquí / 3 Síntesis del pensamiento nacional-sindicalista PRÓLOGO Amediados de los años setenta, la organización falangista FE-JONS (Auténtica) publicó un pequeño librito titulado Síntesis del pensamiento joseantoniano en el que se ofrecía una compilación de la doctrina de José Antonio en base a sus propios textos, discursos, artículos, etc. Treinta años después, recogemos de nuevo la idea para elaborar un trabajo un poco más amplio: una síntesis del pensamiento nacionalsindicalista. Para ello, creemos haber seleccionado una aceptable colección de textos de José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma Ramos, Julio Ruíz de Alda, Onésimo Redondo, además de alguna aportación aislada pero autorizada como la del profesor Adolfo Muñoz Alonso. Como es fácil imaginar, la principal dificultad de un trabajo de este estilo consiste en compatibilizar textos de ensayo con artículos, entrevistas con discursos, etc., géneros que tienen estructuras lingüísticas bien diferenciadas y que nos ha obligado ciertamente, en muy pocas ocasiones a tomarnos la licencia de incluir alguna conjunción o preposición que ayudara a encadenar los párrafos. Igualmente continuamos aquí Falange Española de las JONS Territorial de Levante Calle Pizarro, 1-3ª Valencia (España) Teléfono: Teléfono permanente: Diseño y edición: equipo propio Depósito Legal: V difícil es conjuntar estilos literarios tan distintos como tenían los autores antes referen ciados. El resultado final es el presente trabajo que esperamos sea del agrado del lector y, sobre todo, cumpla el objetivo que lo ha motivado. Cuál es ese objetivo? Fundamentalmente, poner a disposición de los nacionalsindi calistas y de aquellos que sin serlo, están interesados en conocer dicha doctrina política, un instrumento que, sin necesidad de tener que acudir a obras voluminosas o a libros imposible de encontrar, exponga de una forma global lo que significa el nacionalsindicalismo, partiendo, exclusivamente, de las fuentes históricas. Muchos se verán sorprendidos del alcance de las ideas compiladas aquí, alcance que posiblemente le habría pasado inadvertido al lector en los textos originales. Queremos significar que como ocurre con todo en la realidad ésta no es una síntesis neutral. Frente a una imagen distorsionada del falangismo, impuesta al público durante décadas de manipulación, en la que éste aparecía como un movimiento violento, ultraderechista y prácticamente vacío de doctrina, creíamos necesario hacer hincapié en el carácter social revolucio nario de los fundadores del nacionalsindicalismo, que considera mos tan esencial para la Falange como el patriotismo crítico o el concepto del hombre. Alguien podría pensar que el texto pretende llevar a cabo una izquierdización de la Falange. No es esa la pretensión, ni mucho menos, pero sí exponer un enfoque tan legítimo como otros en el que se contemple lo que muchos consideramos como esencia más original y contestataria del nacionalsindicalismo. No reconocer lo que algunos denominan izquierdización obedece a una falta de honradez intelectual muy típica de ciertos sectores ideológicos enemigos del falangismo o, lo que es más común, una incapacidad clamorosa para entender la esencia de los movimientos revolucionarios anteriores a la II Guerra Mundial. Cuando Mussolini dice en 1944 que La República Social Italiana será la república de los obreros italianos y se propone realizar todos aquellos postulados que durante cuarenta años han estado escritos en la bandera de los movimientos socialistas (El Fascismo en su época, E. Nolte, pág. 510), es insostenible pensar que lo hace de una forma gratuita y más en un momento tan avanzado de la guerra; cuando Lenin afirma: Haced de la causa de la Nación la causa del pueblo, y así, la causa del pueblo será la causa de la Nación, hay que pensar que Lenin se derechiza? Evidentemente, no se pueden sostener argumentos tan simplistas cuando la distancia histórica ya es suficiente para poder argumentar interpretaciones más rigurosas y elaboradas. Por otro lado, el sentido revolucionario en lo social del nacionalsindicalismo es perfecta mente captado por observadores de la época de muy distinto signo político. Así, el historiador francés Christian Rudel, en su libro La Phalange escribe: José Antonio tiene perfecta concien cia de que su programa de radical reforma agraria, de redistribu ción de la población, de propiedad sindical, de nacionalización de la banca es, con mucho, el más revolucionario de los que fueron propuestos a España en Está a cien codos por encima del programa del Frente Popular. En el otro extremo del espectro político, Roberto Cantalupo, embajador de Italia en la Salamanca de 1937, describe a los nacionalsindicalistas que continuamente le visitan, de la forma siguiente: falangistas todos de izquierda y republicanos (...) Ahora era la guerra civil pero con la ocupación de Madrid éstos (los falangistas) habrían de hacer ver lo que era la Falange: sinistra, izquierda... (Fu la Spagna, R. Cantalupo, pág ). Testimonios así deben ser tomados en cuenta por todo el que quiera analizar los hechos con un mínimo de objetividad. Existe otro de estos testimonios que considero definitivo sobre la atmósfera ideológica que se respiraba en el ambiente nacionalsindicalista de aquellos años turbulentos. En una carta al ministro de Asuntos Exteriores de Inglaterra, Mister Eden, el 3 de septiembre de 1944, el dirigente socialista español D. Indalecio Prieto escribe refiriéndose a José Antonio: Cómo quería fundar el Partido Social Español! Cómo me alentaba para que yo recogiese lo más sano de lo que en España se llamó Partido Socialista y marcháramos juntos! Cómo me hizo dudar y vi que estábamos rebasados! Sin guerra civil inevitable todo era imposible. Pero no era la guerra que preve- 4/continuamos aquí íamos la que ocurrió, sino esa civil no militar. Y cuantos me reprochaban las defensas de ese joven impetuoso y bien intencionado, conocen mi respuesta. Es que también le debía la vida, porque él y su gente me custodiaron hasta mi domicilio una noche en que algunos que se decían correligionarios míos habían acordado abolirme. Ya conoce V.E. Por escrito el episodio. Son páginas personales que dicen muchas cosas. Es esta imagen tan desconocida por la opinión pública la que hemos querido resaltar, sobre todo, por un sentido de justicia con los creadores de la doctrina nacionalsindicalista. Por último, quiero señalar algunos aspectos de esta obra que pueden resultar polémicos. En primer lugar, el lector debe ser consciente que tiene delante unos textos cuyo léxico corresponde al de los años treinta. Algunos términos pueden resultar confusos o equívocos; por ejemplo, la palabra totalitario está utilizada en dos sentidos: por un lado, en un contexto ideológico para definir algo perteneciente o relativo a la totalidad, que incluye la totalidad de las partes o atributos de una cosa, sin merma de ninguna clase; por otro lado y con un sentido político, en la actualidad se utiliza para referirise a los Estados totalitarios, aquellos que, con modos autoritarios, informan a toda la sociedad con un discurso único. Hay que apelar de nuevo a la honradez intelectual del lector a la hora de interpretar adecuadamente los textos. En segundo lugar, señalar que hay algunas referencias a problemas que actualmente no tienen la intensidad que tuvieron en la época fundacional e, igualmente, se deja notar la lógica ausencia de otros problemas que entonces no existían o, por lo menos, no habían alcanzado el nivel de conflictividad actual (ecología, mundialización de los capitales, de la técnica y las comunicaciones, globalización, etc.). Esperamos que esta modesta obra sea un pequeño paso más en esa larga marcha que se inició hace más de setenta años para llevar generaciones de españoles la realidad de una ideología que ha sufrido, desde siempre, la más terrible de las manipulaciones. Hasta el punto de que, en este incipiente siglo XXI, son muy pocos los españoles que identificarían el nacionalsindicalismo con lo expuesto en estas páginas. Pesa mucho más, sin duda, lo que transmitió durante años el régimen autoritario de Franco y, posteriormente, el entramado corrupto liberal de la Restauración monárquica que asola las tierras de España desde Por nuestra parte, el objetivo queda ampliamente conseguido con que un solo lector entienda porqué durante décadas muchos falangistas hablaron y lucharon por una revolución pendiente. Juan A. Aguilar Por la Patria, el pan y la justicia NACIÓN. UNIDAD. IMPERIO 1España es una comunidad popular con un destino propio, una entidad histórica diferenciada de las demás en lo universal por una propia unidad de destino, una misión universal que cumplir. Fortalecerla, elevarla y engrandecerla es la apremiante tarea colectiva de todos los españoles. España no se ha justificado nunca sino por el cumplimiento de un universal destino, y le toca ahora cumplir éste: el mundo entero está viviendo los últimos instantes de la agonía del orden capitalista y liberal; ya no puede más el mundo, porque el orden capitalista liberal ha roto la armonía entre el hombre y su entorno, entre el hombre y la Patria. Por una serie de razones (clases medias poco vigorosas, deficiente atmósfera patriótica en el país, gran confusionismo en torno a la causa nacional) en España se necesita de un modo extraordinario el concurso de los trabajado res y las juventudes nacionales se verán obligadas, con más intensi dad que en otros pueblos, a dar a su revolución un signo social fuerte, todo lo avanzado que requiera el cumplimien to de esa consigna de incorporación proletaria. La gran tarea de nuestra generación consiste en desmontar el sistema capitalista desmontar el capitalismo, implantar el orden nuevo, no es sólo una tarea económica: es una tarea moral. Esa es la labor verdadera que corresponde a España y a nuestra generación: pasar de esta última orilla de un orden económico-social que se derrumba a la orilla fresca y prometedora del orden que se adivina; tender un puente para empalmar los restos de una civilización en plena decadencia con los principios de la nueva, construyendo la arquitectura del nuevo sentido de la vida. He aquí la tarea de nuestro tiempo una grande y bella tarea para quienes de veras considerasen a la Patria como un quehacer : devolver a los hombres los sabores antiguos de la norma y del pan; hacerles saber que la norma es mejor que el desenfreno; llegar a formas más maduras en que vuelva a hermanarse el individuo en su contorno por la recons trucción de unidades naturales de convivencia; aligerar su vida económica de la ventosa capitalista; verter el acervo de beneficios que el capitalismo parasitario absorbe en la viva red de los productores auténticos. Ello nutriría la pequeña propiedad privada, liberta - ría de veras al individuo y llenaría de sustancia económica las unidades orgánicas verdaderas: la familia, el municipio y el sindicato. A la realización de esa tarea que al alumbrar las nuevas formas de vida colocará a la cabeza del mundo a la primera nación que lo logre, habrán de plegarse inexorablemente los intereses de los individuos, de los grupos y de las clases. 2Una nación no es una lengua, ni una raza, ni un territorio. Una nación es una unidad en lo universal, es el grado a que se remonta un pueblo una comunidad material de existencia cuando cumple un destino universal en la Historia. No todo pueblo ni todo agregado de pueblos es una nación, sino sólo aquellos que cumplen un destino histórico diferenciado en lo universal. España es varia y es plural, pero sus pueblos varios con sus lenguas, con sus usos, con sus características están unidos irrevocablemente en una unidad de destino en lo universal. No importa nada que se aflojen los lazos administrativos; no hay nada que choque con la idea de una pluralidad legislativa, de admitir libertades regionales, administrativas y jurídicas que no contradigan la unidad política de España. Lo que tenemos que examinar en cada caso cuando avancemos hacia esa variedad legislativa es si está bien sentada la base continuamos aquí / 5 Queremos una España libre como Patria, que no soporte ni el aislamiento internacional ni mediatizaciones extranjeras ni trato colonial en lo económico. La política internacional de España deberá regirse por su interés y su conveniencia, nunca por imposición de una potencia extranjera hoy no se la tiene en cuenta, carece de política internacional... inconfundible de lo que forma la nacionalidad española, es decir, si está bien asentada la conciencia de la unidad de destino. La nación no es una realidad geográfica, ni étnica, ni lingüística: es sencilla mente una unidad histórica. Hoy España es un país con la periferia rica, constituida por pueblos con conciencia de sí mismos, y con un centro constituido por un sector pobre y decaído, formando el total una unión siempre inestable y con tendencia a la descomposición. Las fuerzas políticas secesionistas hablan a lo primitivo y elemental de la juventud, y cometen el crimen de lesa patria de infiltrar odios en esa juventud al conjunto, a nuestra unidad. Toda conspiración contra esa unidad es repulsiva. Nuestra generación no es dueña absoluta de España; la ha recibido del esfuerzo de generaciones y generaciones anteriores, y si aprovechara este momento de su paso por la continuidad de los siglos para dividir a España en pedazos, nuestra generación cometería para con las siguientes el más abusivo fraude, la más alevosa traición. Todo separatismo es un crimen cuyos últimos efectos llevan a la ruptura de toda solidaridad española; las corrientes separatistas son la negación de España. 3No somos nacionalistas, porque el nacionalismo es el indivi dualismo de los pueblos: la nación es el pueblo considerado en función de la universalidad. Queremos una España libre como Patria, que no soporte ni el aislamiento internacional ni mediatizaciones extranjeras ni trato colonial en lo económico. La política internacional de España deberá regirse por su interés y su conveniencia, nunca por imposición de una potencia extranjera hoy no se la tiene en cuenta, carece de política internacional. España es varia, y justamente por eso ha tenido desde sus orígenes una vocación de imperio y que los que se atemorizan o sonríen, alejen la creencia de que decir imperio es decir conquista de tierras y naciones por medio de la guerra; hoy toda conquista sería un expolio y un robo. España no se justifica por tener una lengua, ni por ser una raza, ni por ser un acervo de costumbres, sino por una vocación imperial una función univer sal: Imperio es decir trascendental para unir lenguas, para unir razas, para unir pueblos y para unir costumbres en un destino universal. Por su sentido de universalidad ganó España al mar y a la barbarie continentes desconocidos. Los ganó para incorporar a quienes los habitaban a una común empresa, a una empresa universal de salvación: la plenitud histórica de España es el Imperio. Tenemos voluntad de Imperio. Hay que conquistar para España la rectoría en las empresas universales del espíritu. Cuando el mundo se desquicia no se puede remedi
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