La educación cívica. Un camino de la educación para la paz

Please download to get full document.

View again

of 18
All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Published
La educación cívica. Un camino de la educación para la paz
   LA EDUCACIÓN CÍVICA. UN CAMINO DE LA EDUCACIÓN PARA LA PAZ 1  Marlene Arteaga Quintero UPEL. Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez RESUMEN En este artículo se plantea, en primer término, la relación entre la educación y los  problemas sociales; seguidamente se presenta la noción de educación cívica y su importancia para el logro del bienestar social. Se desglosan las virtudes del Estado y a continuación se resumen los objetivos de la educación cívica para comprender su propósito de bien colectivo. Luego se relaciona el concepto de paz y de educación para la paz con los fines de la educación cívica y con el currículo en la escuela venezolana, como un intento de integrar las propuestas de cada una con las necesidades de los individuos que buscan la paz en su comunidad. Se desglosan los ámbitos de la educación para la paz y se cierra con las  posibles tareas de la educación para conseguir la armonía en el mundo. Descriptores: Educación cívica, educación para la paz. CIVIC EDUCATION. A WAY OF EDUCATION FOR PEACE. In this paper relations between education and social issues are discussed. It is examined the idea of civic education and its significance in the accomplishment of social welfare. The state commendable qualities are listed and civic education objectives are summarized. The concept of peace and education for peace are connected with civic education objectives and the Venezuelan school curriculum in an attempt to integrate each proposal with individuals requirements in the peace search process. The peace education accounts are explained as well as possible tasks in order to achieve world peace. Key words: civic education, education for peace. 1  Publicado en la  Revista Docencia, Investigación, Extensión . Caracas, Año 5, N° 1. julio 2001. (p. 59-80)   2 Introducción Para convivir en grandes grupos, como obliga la situación de la sociedad contemporánea, se requiere tener una clara conciencia de lo que significa el comportamiento cívico; llamado comportamiento  porque remite a un correlato específico con la actuación de los seres humanos. Quiere decir, por lo tanto, que es objetivo y cognoscible, pero que responde netamente a los valores más intrínsecamente arraigados de las personas. Esto significa, que cada vez que el individuo actúa socialmente, se puede entender cuáles son sus valores y qué significado tiene para él todo lo que le rodea. Un acto frente al grupo o una opinión cualquiera, no dice tanto en el mensaje de manera explícita, como lo que descubre sobre quién es la persona que emite ese mensaje. En consecuencia, observar a alguien en la persecución de sus intereses, con el más absoluto “desdén de toda consideración social” (Machado de Acedo, 1996), refleja, de inmediato, la ausencia de una voluntad civilista. Estos seres humanos que reaccionan frente a los acontecimientos con una postura individualista, generalmente, no son producto de un accidente particular, sino de una visión de mundo heredada de la sociedad a la que  pertenecen, donde se ha dejado de lado, a causa del devenir político y las urgencias económicas, la necesidad de vivir en grupo y por los intereses del grupo. El resultado no  puede ser sino una actitud egoísta. Tener conciencia social no sólo implica saber vivir en compañía de otros sino tratar de entender hasta qué punto se existe porque se está en compañía de otros, por lo que es imprescindible aprender a coexistir en su conjunto. Los problemas sociales son, en su mayoría, producto de la propia relación entre los seres humanos que en circunstancias extremas y aún en condiciones apacibles son capaces de desarmonizar y destruir. La educación y los problemas sociales. ¿En dónde encontrar la solución a los problemas tan complejos que afronta la sociedad? Ciertamente, la educación se ha calificado, desde el comienzo de los tiempos, como la respuesta a multiplicidad de interrogantes, el medio para satisfacer necesidades y el vehículo para avanzar hacia un nuevo estadio socio - cultural en cada uno de los grupos   3 humanos que han poblado el planeta, aun cuando se entienda que el concepto de educación “ha variado infinitamente según los tiempos y según los países” (Durkheim, edic. 1996). Esta variación del concepto ha llevado a los cambios en la estructura y en las concepciones curriculares, con la intención de encontrar las respuestas en la educación.. Sin embargo, tal parece que no se logran cambios sustanciales en los miembros del grupo ni se les impulsa a tener una conducta propiamente cívica, con la construcción de un currículum  puesto en las manos de un docente al que en forma urgente se le han impartido cursos de emergencia. Ni un curso, ni muchos cursos sustituyen una formación diferente y constante caracterizada por una valoración profunda del ser y del saber. Ni una verdadera  profesionalización, acompañada del respeto apropiado se gana sólo con la transformación curricular. Es una situación compleja que parte de un principio político que considera la educación y la reforma curricular como el comienzo para construir una sociedad justa y  buena, tal como lo afirma el Currículo Básico Nacional. (Ministerio de Educación, 1997). Esto responde a la idea de que “la organización del conocimiento escolar depende del modelo social adoptado y su traslación” a la escuela (Travé y Pozuelos, 1999, p. 6) y de que todos los enfoques que penetran la educación dependen de un modelo ideológico, como ya se ha discutido en múltiples escenarios. De esta forma, en el Siglo XIX el positivismo tuvo gran ascendencia en el proceso y luego la dimensión constructivista, o más recientemente el enfoque transversal que “representó el primer intento legislativo por integrar el estudio de los problemas sociales impregnando los referentes disciplinares con estas exigencias sociales” (Ibíd.) Exigencias que la sociedad comenzó a hacer a la escuela en su solicitud de una retribución por su razón de ser, como una deuda que debía pagar a la sociedad y, simultáneamente, era un intento de la escuela de buscarle solución al complejo  problema del desequilibrio social. Inclusive, el enfoque transdisciplinar, según Yus (1997) y Zabala (1995) nace para encontrar respuestas para la sociedad más allá del propio currículum debido a que la acumulación de conocimientos dentro de las áreas disciplinares no satisfacían las necesidades humanas del grupo.   4 Al respecto, Travé y Pozuelos afirman Esta óptica al transgredir los estrechos márgenes de las disciplinas científicas  para intentar ofrecer vías de solución a los interrogantes, intereses y problemas sociales, permite la aproximación de los alumnos a un pensamiento crítico y a su intervención en la realidad social. (op. cit, p. 7) Tal vez parte de las soluciones para alcanzar la paz social esté en la transversalidad. Quizás parte de las respuestas se encuentre en la aplicación de una política abierta sobre la educación que defienden algunos grupos sociales. En Venezuela, Portillo y Bustamante estudiaron los proyectos educativos que a  partir de 1870 se implantaron en Venezuela y cómo “éstos han sido concebidos como agentes legitimadores de los sistemas sociopolíticos a través de la historia” (p. 11) En ese estudio es valioso observar cómo os cambios en los modelos han sido evidentes y las respuestas a los conflictos sociales, por lo menos a nivel teórico, se han buscado en la educación. Sin embargo, no han sido siempre afortunadas las acciones. En 1969, por ejemplo, se llevó a cabo una reforma educativa para la diversificación y el trabajo en el nivel medio pero “se pretendió modificar el sistema educativo sin crear conciencia de dirigir los esfuerzos hacia la sustitución del modelo económico distributivo por un modelo  productivo” (Ibíd. p. 91) y los valores de trabajo, paz y conciencia social se dejaron de lado. Adicionalmente, en Venezuela la educación siempre se ha privilegiado en cuanto a su tratamiento dentro de las leyes, reglamentos y toda letra que forme parte de las bases legales del funcionamiento del sistema. Inclusive se le ha considerado no sólo como una  potestad sino como un compromiso de los ciudadanos en los múltiples textos constitucionales (Bravo Jáuregui, Hernández y Flores, 2000). Se consagra la educación “no sólo como un deber del Estado sino de los ciudadanos”(p. 161), lo que lleva a interrogarse sobre las múltiples y nunca ejecutadas sanciones contra Gobiernos (representantes del Estado) y contra la propia sociedad civil por haber abandonado sistemáticamente esos deberes. En la nueva Constitución (1999, Preámbulo) se considera la educación junto al trabajo como “los procesos fundamentales para alcanzar la libertad, la independencia, la  paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley”. Se afirma, conjuntamente, que “la educación es un (...) instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad (...) [y en consecuencia] El   5 Estado con la participación de las familias y la sociedad, promoverá el proceso de educación ciudadana” (artículo 102). Es obvio que el recurso que esgrimen individuos y Estados sigue siendo el mismo: la educación es la respuesta para solucionar problemas cívicos, es el camino y la meta al mismo tiempo, es el proceso y el fin. Pero no todos tienen acceso a la educación y es éste uno de los problemas fundamentales. La desigualdad de oportunidades contribuye a que un gran grupo de  personas no reciba una educación de calidad, permanente y constante, lo que se denomina un importante capital intelectual y social (Albornoz, 1999) Esto implica que debe revisarse la distribución desigual de esos capitales, para lograr ejecutar y poner en marcha los  propósitos de la educación, ya que se estima sumamente difícil el crecimiento social sin una relativa homogeneidad (Ibíd. p. 220). Con diferencias tan marcadas dentro de los grupos sociales es poco probable que se alcance un desarrollo educativo y social aceptable. Asimismo, la educación en general se presenta como la solución a los conflictos ideológicos de muchos países, en particular de los llamados países del tercer mundo. La educación social, en particular, podría ser el vehículo para acabar con la pobreza que abruma a la mayoría de ellos y con el hambre que los reduce a la esclavitud. Todos los conflictos desde las devastaciones ambientales hasta las limpiezas étnicas son en mayor o menor grado consecuencia de la falta de una educación cívica de los pueblos. Sin embargo,  para que la educación social tenga un impacto perdurable debe estar asistida por planes similares en toda la comunidad (Williams y Rennie, 1976) y allí es, precisamente, en donde existen mayores deficiencias. La educación social de la escuela secundada por la comunidad tiene que afrontar, una cantidad de catástrofes que acaban con la paz del mundo y que son un producto,  precisamente, de las deficiencias en la educación, aunque las extensas y profundas dimensiones parecerían, a simple vista, estar fuera del alcance de un grupo de niños con sus correspondientes maestros y maestras. Sin embargo, la conciencia social adquirida desde la escuela y desde el seno de la familia genera principios capaces de activar una auténtica solidaridad que oriente la conducta de las personas hacia el bien común, porque ya no puede continuarse justificando
Similar documents
View more...
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks