EVOLUCIÓN DE LA POBREZA ENERGÉTICA DURANTE LA ÚLTIMA RECESIÓN ECONÓMICA

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EVOLUCIÓN DE LA POBREZA ENERGÉTICA DURANTE LA ÚLTIMA RECESIÓN ECONÓMICA Autor: Ion Fernández Salaberria Director: Mikel Gónzalez-Eguino Codirector: Xaquín García-Muros UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO / EUSKAL
EVOLUCIÓN DE LA POBREZA ENERGÉTICA DURANTE LA ÚLTIMA RECESIÓN ECONÓMICA Autor: Ion Fernández Salaberria Director: Mikel Gónzalez-Eguino Codirector: Xaquín García-Muros UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO / EUSKAL HERRIKO UNIBERTSITATEA En colaboración con: BASQUE CENTRE FOR CLIMATE CHANGE (BC3) Agradecimientos El autor agradece la ayuda económica recibida de BBK Fundazioa para la elaboración de este Trabajo Fin de Máster en el marco del Convenio de Colaboración entre BBK Fundazioa, El Basque Centre for Climate Change (BC3) y la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, para apoyar el proyecto sobre Crecimiento Verde en Bizkaia. Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no son atribuibles a BBK Fundazioa. 2 ÍNDICE 1. Introducción Objetivos y estructura Pobreza energética La pobreza y la vulnerabilidad energética Causas y consecuencias de la pobreza energética Causas de la pobreza energética Consecuencias de la pobreza energética Datos estadísticos y metodología Indicadores de pobreza energética Medidas basadas en el gasto en energía por encima de unos umbrales Indicador basado en la regla del 10% Indicadores 2M Medidas basadas en el HEP Indicador HEP 5 EUR Indicador HEP M/2 Exp Medidas basadas en el MIS Indicador basado en el MIS Indicador basado en el LIHC Resultados Evolución de los indicadores de pobreza energética ( ) Resultados principales del indicador LIHC ( ) Resultados desagregados del indicador LIHC (2016) Por características de la vivienda/hogar Por características del sustentador principal Por la fuente de energía del hogar Propuestas para combatir la pobreza energética en España Bono social eléctrico Políticas de mejora en la eficiencia energética Conclusiones Abstract Este trabajo analiza la evolución de la pobreza energética en España entre 2006 y Se ha realizado el estudio con el fin de observar la incidencia de la crisis económica en esta problemática. Aunque existe una gran controversia en la elección del indicador óptimo, se ha elegido el indicador LIHC como el más apropiado debido a que reduce la cantidad de falsos positivos y permite conocer la brecha de pobreza energética. Se estima que la pobreza energética afecta a en torno al 7-8% de los hogares españoles y que la crisis económica no ha acentuado en extremo estos porcentajes. El análisis regional concluye con que Canarias y País Vasco son las comunidades con menores índices de pobreza energética mientras que Castilla-La Mancha y Castilla y León son las que más la acusan. Los resultados desagregados resaltan que los hogares más vulnerables a la pobreza energética se caracterizan por tener bajos ingresos, viviendas en alquiler y en zonas rurales, con muchos miembros en el hogar y una gran inestabilidad laboral. This paper analyses the evolution of energy poverty in Spain between 2006 and This study has been carried out to observe the impact of the economic crisis on this problem. Although there is a great deal of controversy in the choice of the best indicator, the LIHC indicator has been chosen as the most appropriate one because it reduces the number of false positives and allows to know the energy poverty gap. Is has been estimated that energy poverty affects around 7-8% of Spanish households and that the last economic crisis has not increased these percentages to an extreme. The regional analyses concludes that the Canary Islands and the Basque Country are the regions with the lowest energy poverty rates, while Castile-La Mancha and Castile and Leon are the most affected ones. Disaggregated results highlight that the most vulnerable households to energy poverty are characterized by low income, rental and rural housing, with many household members and high job instability. 4 1. Introducción La pobreza energética es uno de los problemas que ha adquirido mayor peso en las discusiones políticas y mediáticas desde los inicios de su análisis en la década de los 90, hasta el punto de convertirse en una prioridad dentro de la política energética. La recesión en la que entró la economía mundial en 2008 ha logrado tener todavía más presente a dicho problema y sus consecuencias. Aunque desde algunos ámbitos se haya propuesto la pobreza energética como otra cara más de la pobreza general, los análisis realizados en el Reino Unido por autores como Boardman et al. (1991) o Hills (2012) han justificado su tratamiento de forma individual. El gobierno británico es el que mayor énfasis ha dedicado en la erradicación de esta problemática y por ello, debería ser el espejo del resto de países europeos en la lucha contra la pobreza energética. A nivel nacional, los indicadores mostrados hasta la fecha para medir la pobreza energética tienen ciertos inconvenientes que convendría solucionar. Solo de esta forma se podría lograr una correcta evaluación de este problema y se proporcionaría a los agentes políticos unos resultados más ajustados para hacer frente a la pobreza energética. Se han realizado diversos estudios sobre este tema en España, como los realizados cada dos años por la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) desde 2012 o el análisis de Romero et al. (2014). 1.1 Objetivos y estructura El objetivo principal de este análisis es evaluar la pobreza energética en España entre el 2006 y el 2016, con la recesión económica de por medio y en un contexto de precios energéticos al alza. Para ello, se ha tratado de realizar un análisis similar al de los estudios de Romero et al. (2014) y Tirado Herrero et al. (2016), con alguna variante en la metodología y en la elección del indicador óptimo. Entre los objetivos secundarios destacan: Identificar el indicador más apropiado para analizar la pobreza energética en España. Observar el impacto de la crisis económica en la pobreza energética. Presentar resultados desagregados de diferentes variables regionales, socioeconómicas, demográficas y energéticas con el fin de encontrar a los hogares con mayor vulnerabilidad a la pobreza energética. El estudio se organiza de la siguiente manera. El apartado 2 define los conceptos clave en torno a la pobreza energética, así como las causas y consecuencias de este problema. El apartado 3 expone los 5 datos y metodología utilizados para la correcta elaboración de los indicadores de pobreza energética. El apartado 4 describe los distintos indicadores para medir esta problemática, destacando los puntos a favor y en contra de cada uno. El apartado 5 muestra los resultados obtenidos para los diferentes indicadores. Se elige también el indicador óptimo y se obtienen los resultados desagregados de diferentes variables mediante esta medida. El apartado 6 expone algunas medidas propuestas hasta la fecha para reducir o mitigar la pobreza energética a nivel nacional. Y, finalmente, el apartado 7 resume las principales conclusiones obtenidas en este análisis. 6 2. Pobreza energética 2.1 La pobreza y la vulnerabilidad energética Existen dos formas de entender la pobreza energética. Por un lado, la interpretación que se utiliza en los países desarrollados trata la pobreza energética como la dificultad o insuficiencia de obtener unos suministros energéticos adecuados para mantener unas condiciones aceptables de temperatura (21 grados en la sala de estar y 18 grados en el resto de habitaciones, según la Organización Mundial de la Salud) a unos precios asequibles. Por otro lado, la interpretación aplicable a los países en vías de desarrollo consiste no solo en la dificultad de afrontar un determinado consumo energético, sino de acceder a unos niveles básicos de suministro energético con nuevas formas de energía. Dado que el análisis realizado en este trabajo versa sobre la situación de la pobreza energética en España, nos quedaremos con el primer enfoque. Aunque la descripción de pobreza energética sea necesaria para determinar la escala del problema y formular políticas con el fin de enfocar una estrategia para hacerle frente, tan solo el Reino Unido contempla una definición oficial sobre pobreza energética dentro de las naciones de la UE. Desde el año 2013, año en el que gobierno británico modificó la definición, se ha establecido la definición propuesta por Hills (2012) en la que un hogar es pobre energético si: Tiene un consumo energético superior a la mediana estadística de los hogares y, Tiene unos ingresos económicos inferiores al 60% de la mediana de los hogares. Esta definición también tiene en cuenta el concepto de brecha de pobreza energética, definida como el ingreso adicional o reducción en el coste en energía necesario para que un hogar deje de ser pobre energético. Este término es muy importante a la hora de evaluar la eficacia de las medidas tomadas para hacer frente a la pobreza energética, y se utilizará en el presente estudio para comentar los resultados desagregados del apartado 6. Uno de los problemas a la hora de fijar una definición común dentro de la UE reside en la gran divergencia económica y energética entre las naciones. Así, por ejemplo, resulta complicado comparar la pobreza energética de economías tan distintas como las de los países del Este y los países del Norte de Europa, y por lo tanto aplicar una política europea común para mitigar el problema. 7 En el caso de España, una buena aproximación podría ser la realizada por Tirado Herrero et al. (2012), en la que se considera que un hogar es pobre energético si es incapaz de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas y/o si se ve obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos para pagar la factura de su vivienda. Al igual que la definición del Reino Unido, esta propuesta también pone especial énfasis en la capacidad de pago del hogar como idea central para medir la pobreza energética. Otro término importante a la hora de describir la pobreza energética es el de vulnerabilidad energética, que se define como la propensión de un hogar a sufrir una situación en la que no recibe un suministro energético adecuado (Bouzarovski et al., 2015). Esto puede ocurrir por condiciones internas como la pérdida de empleo o una enfermedad duradera, o por condiciones externas como una recesión económica o una subida en los precios energéticos. Por ello, la perspectiva de la vulnerabilidad energética es necesaria a la hora de estimar la pobreza energética ya que considera que algunos hogares pueden ser considerados pobres energéticos temporalmente y no permanentemente. Mediante la vulnerabilidad energética se han tenido en cuenta cuestiones relevantes que previamente no se consideraban como la composición demográfica de los hogares o las barreras que presentaban algunas viviendas a determinados combustibles (precios de instalación muy altos, por ejemplo). Estas consideraciones han ayudado a mejorar el análisis de la pobreza energética y a proponer soluciones más ajustadas a diferentes casos. 2.2 Causas y consecuencias de la pobreza energética En este apartado se detallan las razones principales por las que se da la pobreza energética y los peligros que puede conllevar este problema Causas de la pobreza energética Uno de los factores más relevantes a la hora de analizar la pobreza energética es el bajo nivel de ingresos del hogar. Todas las definiciones de pobreza energética coinciden en que los bajos niveles de renta de un hogar tienen un impacto directo en este problema. Para analizarlo, la Figura 1 muestra la evolución de los hogares más pobres mediante el gasto total medio. La justificación del gasto total como aproximación al ingreso del hogar se realiza en el apartado 3. En este caso, se utilizan los hogares que se encuentran en el primer y segundo quintil de gasto. Esta representación gráfica nos permite ver la evolución del 40% de los hogares con menor nivel de gasto entre los años 2006 y En ambos quintiles 8 índice de precios la tendencia ha sido similar. El gasto total medio ha sido creciente hasta el 2008, año en el que da inicio la recesión económica, alcanzando los y euros respectivamente y decreciente hasta el 2014, tras el cual el gasto total medio de los hogares comienza a recuperar los valores previos a la crisis Primer quintil Segundo quintil Figura 1. Gasto total medio del primer y segundo quintil ( ). Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPF. El segundo factor causante de la pobreza energética es el precio de la energía. Los aumentos en los precios del consumo energético hacen que los hogares tengan que dedicar mayor parte de su renta al gasto en energía, lo que conlleva tasas más elevadas de la pobreza energética. La Figura 2 muestra la evolución del índice de precios de la electricidad, gas y otros combustibles en el mes de enero entre los años 2006 y Se hace una comparación con el IPC (año base 2016) con el fin de observar la variación Índice general 045 Electricidad, gas y otros Figura 2. Evolución del IPC y de los precios energéticos ( ). Elaboración propia a partir de los datos del INE. 9 real de los precios energéticos con los precios de la cesta familiar de bienes y servicios. En esta figura se evidencia que aunque ambos índices hayan aumentado, el crecimiento del índice de precios de la electricidad, gas y otros combustibles ha sido superior. Está variación es todavía más significativa entre los años 2006 y Mientras que el índice de precios energéticos ha aumentado un 60%, el cambio en el IPC ha sido de en torno al 17,5%. Además de los dos factores previos, en los últimos años, los estudios británicos (DECC, 2015) también incluyen un tercer factor para explicar la evolución de la pobreza energética: la eficiencia energética. Cuanto menor sea la eficiencia energética de la vivienda, mayor será el consumo energético y, por lo tanto, el hogar será más propenso a ser pobre energético. La Unión Europea ha tratado de mejorar la eficiencia energética de los hogares (Unión Europea, 2013). Así, en la Estrategia energética europea fijó el 2020 como el año en el que todos los edificios nuevos deben tener un consumo en energía casi nulo, es decir una eficiencia energética muy alta. En el caso de España, se están llevando a cabo diversas políticas con el fin de rehabilitar los edificios con menor eficiencia energética. Por ejemplo, la Ley 8/2013 de Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbanas incluye la pobreza energética entre sus objetivos y busca eliminar algunas barreras a las que se enfrentan los procesos de rehabilitación de algunos edificios con el fin de mejorar la eficiencia de las viviendas Consecuencias de la pobreza energética Las consecuencias de la pobreza energética son parecidas a las de la pobreza general. Dependiendo de cómo los hogares afrontan la escasez de energía o el alto coste energético, las consecuencias pueden ser diversas. Por un lado, la disminución del consumo energético puede generar que el hogar este expuesto a temperaturas prolongadas inferiores a 18 grados. La OMS advierte que de esta forma aumenta la probabilidad de sufrir problemas respiratorios o cardiovasculares e incluso hipotermia en los casos más severos. Además los individuos son más propensos a sufrir trastornos mentales como ansiedad o depresión. Estos problemas son todavía más acentuados en los colectivos vulnerables en términos de salud (como niños o ancianos). En los meses de invierno, estos problemas se pueden agravar todavía más, llegando incluso a darse casos de mortalidad debido a la pobreza energética. Por otro lado, intentar mantener unos niveles adecuados de consumo energético puede generar un impacto económico negativo en las familias. Destinar una renta muy alta a pagar unos servicios básicos de energía hace que los hogares tengan que destinar menos recursos a otros bienes. Así por ejemplo, las 10 personas que sufren pobreza energética también pueden sufrir exclusión social, ya que dedican menos recursos a actividades sociales. En el caso de los más jóvenes, además, puede ocasionar problemas para un correcto desarrollo sobre todo en el ámbito educativo. 11 3. Datos estadísticos y metodología Al igual que en la mayoría de Estados Miembro de la Unión Europea, en España no existen fuentes para medir la pobreza energética de forma oficial. En el presente análisis, para estimar la dimensión y la evolución de la pobreza energética española la base de datos utilizada ha sido la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) del INE. La EPF es una encuesta representativa de la población española que recolecta anualmente información referente a los patrones de consumo de los hogares, así como de distintas características socioeconómicas de estos (INE, 2008). La encuesta recopila información de en torno a hogares por año. Para analizar la evolución de la pobreza energética se han usado los datos de la EPF desde 2006 hasta 2016 (última encuesta disponible). Para el cálculo de los indicadores de pobreza energética, se han tenido en cuenta los factores de elevación poblacional propuestos por el INE. De esta forma, se obtienen resultados más ajustados a los de la población total española. Por otro lado, los índices de precio de electricidad, gas y otros combustibles y el IPC mostrados en el apartado 2 también se han obtenido del INE con el fin de observar la evolución de los precios energéticos en los años analizados. A la hora de calcular la pobreza energética, existen tres alternativas metodológicas (Healy, 2004). (i) Enfoque basado en temperaturas. Consiste en medir la temperatura interna del hogar y comprobar si se cumplen determinados objetivos. (ii) Enfoque basado en gastos energéticos e ingresos del hogar. Consiste en establecer umbrales de gasto energético e ingresos para estimar la situación energética del hogar. (iii) Enfoque basado en percepciones y declaraciones del hogar. Consiste en utilizar las respuestas obtenidas de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de Eurostat para conocer la condición energética del hogar. En el caso de este análisis solo se obtienen los indicadores basados en el enfoque basado en gastos energéticos e ingresos del hogar (ii), ya que son los únicos que se pueden calcular con los datos recogidos por la EPF. En este trabajo, se ha utilizado el gasto total de los hogares como aproximación a la variable de renta. Varios autores como Carroll et al. (1990) o Poterba (1991) justifican que el gasto total de un hogar puede ser más fiable que el propio ingreso a la hora de expresar el bienestar del hogar, ya que se ajusta mejor al comportamiento de los hogares. Además, apuntan que el gasto total es una variable más estable en el tiempo, por lo que se ajusta de mejor forma al ingreso medio vital de un hogar. 12 A la hora de calcular los indicadores de pobreza energética, en el caso de los más antiguos (apartado 4.1) la pobreza energética se mide a nivel de hogar. No obstante, en los indicadores más recientes (apartados 4.2 y 4.3), los gastos totales y gastos en energía se expresan en unidades equivalentes. Al utilizar factores de equivalencia adecuados, las comparaciones entre hogares de diferente composición demográfica son más sencillas. De hecho, hay autores que justifican que los gastos no se incrementan proporcionalmente por cada persona en el hogar, debido a que hay economías de escala (Hills, 2012). Por ello, es importante encontrar factores equiparables adecuados para los diferentes gastos. Para la obtención del gasto total de los hogares, se han sumado todos los gastos recogidos por la clasificación COICOP (Classification of individual consumption by purpose), siendo esta la normativa de las Naciones Unidas que clasifica los distintos bienes y servicios consumidos. Se considera el tamaño equivalente de los hogares mediante la escala modificada de la OCDE de la siguiente forma: Tamaño del hogar Factor de equivalencia Primer adulto en el hogar 1 Cada adulto adicional (mayores de 14 años) 0,5 Cada niño menor de 14 años 0,3 Tabla 1. Factores de equivalencia para el gasto total. Elaborado por OCDE (2013). Por otro lado, el gasto energético se ha obtenido sumando los gast
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