Elena Esposito - Circularidades económicas y observación de segundo orden: La realidad de las calificaciones crediticias

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¿Pueden los observadores observar la economía desde el exterior? Desarrollos recientes en la sociología económica tienden a desdibujar la clásica distinción y combinación entre economía y sociedad, y a avanzar hacia un modelo en el que el observador
  Revista Mad - Universidad de Chile, N° 30 (2014), pp. 1-24 R  EVISTA M  AD –   U NIVERSIDAD DE C HILE  Revista del Magíster en Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad Facultad de Ciencias Sociales, Departamento de Antropología. Universidad de Chile  www.revistamad.uchile.cl  Circularidades económicas y observación de segundo orden: La realidad de las calificaciones crediticias Economic Circularities and Second-Order Observation: The Reality of Ratings Elena Esposito Departamento de Comunicación y Economía, Universidad de Módena y Reggio Emilia, Italia R  ESUMEN  ¿Pueden los observadores observar la economía desde el exterior? Desarrollos recientes en la sociología económica tienden a desdibujar la clásica distinción y combinación entre economía y sociedad, y a avanzar hacia un modelo en el que el observador se encuentra necesariamente dentro de la sociedad que él describe. El comportamiento de los agentes financieros se puede analizar mediante la combina-ción de dos conceptos: el concurso de belleza y el riesgo moral – una combinación que permite una tra-ducción de su comportamiento en los términos y tradición de la teoría de la observación. El concurso de belleza de Keynes puede ser interpretado como un reconocimiento sistemático de la observación de segundo orden: los operadores financieros observan principalmente a otros observadores y lo que estos observan. Esta observación produce circularidades peculiares – incluyendo el insoluble problema del riesgo moral, el cual reproduce el famoso modelo de Merton de las profecías autocumplidas y autofrus-tradas en el campo de las finanzas. Sin embargo, si las finanzas consisten en observaciones de segundo orden, entonces sus movimientos no pueden ser explicados más con referencia al mundo, sino con refe-rencia a la observación y sus estructuras: la referencia a la realidad de las finanzas es proporcionada cre-cientemente por calificaciones crediticias que solo pueden ofrecer información respecto de lo que los demás observan. La expansión de las calificaciones crediticias en las últimas décadas y las dudas sobre su fiabilidad están relacionadas con el movimiento generalizado de la sociedad moderna hacia la obser- vación de segundo orden, lo cual produce problemas y enigmas específicos, así como estructuras y res-tricciones. P  ALABRAS C LAVE : Teoría de la Observación; Incrustación; Performatividad; Calificaciones Crediti-cias; Finanzas; Concurso de Belleza, Riesgo Moral  A  BSTRACT  Can observers observe the economy from the outside? Recent developments in economic sociology tend to blur the classic distinction and combination of economy and society and to move to a model in  which the observer is necessarily inside the society he describes. The behavior of financial actors can then be analyzed by combining two concepts: beauty contest and moral hazard –  a combination that allows for a translation of their behavior into the terms and the tradition of observation theory. Keynes’ beauty contest can be interpreted as a systematic recognition of second-order observation: financial op-erators primarily observe other observers and what they observe. This observation produces particular circularities - including the insoluble problem of moral hazard, which reproduces Merton’s famous model of self-defeating/self-fulfilling prophecies in the field of finance. If finance consists in second-order observation, however, then its movements can no longer be explained in reference to the world, but in reference to observation and its structures: the reality reference of finance is increasingly provided by ratings, which can only offer information concerning what others observe. The spread of ratings in  Elena Esposito 2  recent decades and the doubts about their reliability are related to the generalized move of modern so-ciety to second-order observation, which produces specific problems and specific puzzles, as well as structures and constraints. K  EYWORDS : Observation Theory; Embeddedness; Performativity; Ratings; Finance; Beauty Con-test; Moral Hazard 1.   ¿O BSERVACIÓN EXTERNA DENTRO DE LA ECONOMÍA  ? *  ¿Cómo deberíamos describir hoy en día la condición de los sociólo-gos que observan procesos económicos? ¿Es posible observar la economía desde el exterior, y dónde estaría localizado tal exterior? Esta pregunta tiene implicaciones prácticas considerables, sobre todo cuando se descri-ben procesos abstractos y reflexivos, como los movimientos financieros re-cientes, en los cuales las observaciones y las descripciones se mezclan di-rectamente con operaciones de mercado, y en los que una sensibilidad so-ciológica específica puede ofrecer una mayor contribución. La reflexividad, descubierta con énfasis por la economía 1  , ha sido siempre uno de los su-puestos de la observación sociológica. Hoy, los desarrollos teóricos dispo-nibles nos permiten dar a estas preguntas una respuesta más compleja y eficaz que aquella que ha dirigido la investigación durante varias décadas pasadas. Estas preguntas han sido por mucho tiempo relativamente no pro-blemáticas. La respuesta clásica de Max Weber, así como está formulada incluso en el título de “ Economía y Sociedad ”  (1922), pareció ser razona-blemente suficiente: economía  y   sociedad son dos áreas distintas e inter-conectadas. Según este enfoque, la economía era entendida como un campo particular de instituciones y comportamientos que siguen sus pro-pias reglas y criterios, y fuera de ella se ubica el campo más amplio de la sociedad en su conjunto. A fin de estudiar suficientemente la economía y sus procesos, se tienen que considerar también las relaciones entre las dos áreas y sus restricciones. La racionalidad económica, por ejemplo, no pue-de ser analizada abstractamente, es decir, aislando a la economía de aque-llas influencias provenientes de estructuras sociales externas. Se debe co-nectar siempre el interior (economía) con el exterior (sociedad) y ver cómo comportamientos aparentemente irracionales a menudo son motivados *  [N. del T.] Traducido del inglés por Hugo Cadenas, con autorización de la autora. Una versión previa de este artículo apareció en: Sociologica, N° 2, 2013. 1  Aparte de Soros (1987), este es también el caso de todo el campo de la economía de la información (Stigler 1961; Stiglitz 1985, 2003; Grossman 1989) o de la “psico -socio-antropo- economía” de Akerlof (1984).  Circularidades económicas y observación de segundo orden: La realidad de las calificaciones crediticias 3 por consideraciones extrañas a la lógica puramente económica, los cuales son empero significativos y en absoluto arbitrarios. De acuerdo con la co-nocida formulación de Granovetter (quién no por casualidad se refiere a  Weber), “el comportamiento y las instituciones a ser analizados  están tan constreñidos por las relaciones sociales en curso, que interpretarlos como independientes constituiría un penoso malentendido” (Granovetter 1985: 482). Esta ‘ incrustación ’  [ embeddedness  ] es dada por sentado hoy en día en la sociología económica y ha dado pie a numerosas y provechosas in- vestigaciones. Una versión reciente, difundida bajo la etiqueta de teoría de la performatividad 2  , ha conducido una serie de iluminadores estudios so-bre los mercados financieros y su dinámica, y ha ayudado también a iden-tificar dificultades aparentemente insolubles que implicaban el problema de la observación de la economía y la posición del observador (Esposito 2013). La teoría de la performatividad comienza notoriamente del supues-to que la economía no consiste en una observación de carácter externa y neutral acerca de procesos económicos. La economía contribuye a la pro-ducción de la realidad económica que describe: sus aseveraciones y sus modelos “realizan, sacuden y dan formato a la economía” (Callon 1998: 2)  y tienen efectos muy concretos en su dinámica. La teoría no es una obser- vación externa, sino que está inevitable y necesariamente dentro del obje-to de estudio, sea o no consciente de este hecho. Esto nos obliga inmediatamente a plantear otra pregunta: ¿Dónde está ubicado el observador? ¿El sociólogo está dentro o fuera de la eco-nomía? ¿La sociedad, a la cual su observación pertenece, está dentro o fuera de la dinámica económica? En términos de Callon (2007: 316): “ ¿Cómo puede un discurso estar fuera de la realidad que describe y parti-cipar simultáneamente en la construcción de aquella realidad como un objeto que actúa sobre ella?” Una respuesta a esto ha sido buscada en la distinción entre “economía confinada” y “economía en la naturaleza”; ubicando a los sociólogos en un contexto más amplio que incluye otras disciplinas, manejos y prácticas (Callon 2007: 336). Sin embargo, siguien-do este camino la teoría sociológica que trata con la economía se convierte también entonces en una forma de ‘ economía ’  y debería estar sujeta, tanto a la eficacia como a las constricciones de la performatividad. En esta situación, la distinción clásica entre economía y sociedad se hace cada vez más difusa y nos movemos inadvertidamente hacia una 2  Así en Callon (1998). Cf. MacKenzie (2006,2009), MacKenzie D., Muniesa F., Siu L. (2007), Callon M., Millo Y., Muniesa F. (2007).  Elena Esposito 4  condición en la cual el observador (cada observador) se encuentra dentro de la sociedad que él describe y actúa con sus observaciones -una socie-dad que incluye comportamientos económicos y que nunca puede ser ob-servada desde el exterior. La teoría de sistemas de Niklas Luhmann habla de “autología” de la teoría sociológica (Luhmann 1997: 16 y ss.), en la cual cada observación, incluso la sociológica, pertenece a la sociedad -es decir a su objeto- y produce efectos sobre ella. Una teoría autológica tiene que tomar esto en cuenta y ser consciente que es incapaz de controlar sus efectos. Lo que proponemos aquí es un cambio de perspectiva en la obser- vación sociológica de la economía. En este contexto, la distinción relevan-te ya no es entre sociedad y una economía que estaría más o menos fuer-temente incrustada en ella, sino más bien entre perspectivas de observa-ción diferentes, específicamente entre observación de primer y segundo orden (von Foerster 1981, Luhmann 1990: 68 y ss.; 1991: 23 y ss.). Esta distinción ha mostrado ser iluminadora para describir dinámicas sociales. La observación de primer orden es la de un observador que observa objetos en el mundo. Los observadores de segundo orden observan ob-servaciones – en efecto, observan cómo observan los observadores. Pero la realidad social no está constituida de esta manera: no se compone de ob- jetos u observadores aislados. Para describir lo social se debe describir cómo estos observadores se observan unos a otros, y observar que los otros observadores también observan observaciones. Esto trae consigo un nivel reflexivo que abre el camino hacia la complejidad indeterminada: no solo la referencia a un cuarto, quinto o enésimo orden de observadores que observan observaciones de órdenes más altos, sino también (y esto es empíricamente el caso más relevante) a la situación en la cual el observa-dor que observa la observación de otros, resulta ser él mismo observado por otros como un observador, activando de esta manera una dinámica recursiva que es muy difícil de controlar (así como de describir). Cada uno pertenece al mundo como un observador observado por otros, a los cuales uno tiene la intención de observar. La primera consecuencia es que en este nivel cualquier referencia al mundo entrega verdaderamente pocas instrucciones. En el entrelazamien-to circular de observaciones se pierde cualquier referencia a los objetos. En la observación de observadores que observan a observadores uno no pres-ta atención a cómo es el mundo: el mundo es el resultado, no la premisa del entrelazamiento de observaciones y no puede, por lo tanto, explicarlas.  Al igual que von Foerster (1981) quien hizo hincapié sobre esto en reitera-  Circularidades económicas y observación de segundo orden: La realidad de las calificaciones crediticias 5 das ocasiones, esto no significa que no hay una realidad o que la realidad no es importante – al contrario, él señala con astucia que no niega la reali-dad; incluso afirma que hay muchas realidades, pues hay muchos obser- vadores que afrontan el mundo siempre de manera absolutamente no-arbitraria (nadie inventa la realidad a su antojo), pero siempre en relación con una perspectiva específica. En el presente artículo aplicaré este enfoque al caso específico de la reflexividad económica y mostraré cuáles son las ventajas que ofrece para explicar cómo y por qué la economía ha evolucionado hacia una abstrac-ción cada vez mayor de sus criterios y sus operaciones (expresado por las finanzas), abandonando cualquier referencia al mundo y sus datos. Las operaciones de las finanzas se refieren principalmente a las operaciones de las finanzas y así desarrollan criterios circulares y autorreflexivos. Pero ¿por qué sucede esto? ¿Qué tipo de estructuras se desarrollan? ¿Cómo se relaciona esto con la evolución general de “la sociedad de riesgo” (Beck 1986, Luhmann 1991) y sus estructuras? En los siguientes párrafos articularé y especificaré esta interpreta-ción radicalizada de la inclusión del observador en la realidad que observa. El comportamiento de los agentes financieros puede ser descrito mediante la combinación de dos conceptos: el concurso de belleza y el riesgo moral –  y de este modo puede ser traducido a los términos y tradición de la teoría de la observación. El concurso de belleza de Keynes puede ser interpreta-do como un reconocimiento sistemático de la observación de segundo or-den: los operadores financieros observan principalmente a otros observa-dores y lo que ellos observan (sección 2). Esta observación produce circu-laridades particulares, debido al hecho que uno no puede observar la realidad desde fuera de la sociedad (sección 3). Si las finanzas se funda-mentan en la observación de segundo orden, sin embargo, sus movimien-tos no pueden ser explicados con referencia al mundo, sino a la observa-ción y sus estructuras: la referencia a la realidad de las finanzas es propor-cionada cada vez más por calificaciones crediticias que solo pueden ofre-cer información acerca lo que otros observan (sección 4). Esta dependen-cia de la observación produce problemas y enigmas específicos que se de-rivan del hecho de que la sociedad moderna se ha movido – en todos sus ámbitos- desde la observación de primer orden a la observación de se-gundo orden (sección 5). Las tendencias inexplicables en el mundo finan-ciero pueden estar conectadas con la circularidad de la observación.
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