Cuando los Combes luchaban (1953) de Leoncio Evita Enoy Proceso de perversión o de subversión discursiva?

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Cuando los Combes luchaban (1953) de Leoncio Evita Enoy Proceso de perversión o de subversión discursiva? Nahiyé León Camara Universidad Nacional de Abidjan Costa de Marfil [Leoncio Evita Enoy], todo un
Cuando los Combes luchaban (1953) de Leoncio Evita Enoy Proceso de perversión o de subversión discursiva? Nahiyé León Camara Universidad Nacional de Abidjan Costa de Marfil [Leoncio Evita Enoy], todo un mundo, un pueblo, una historia, una etnia, un clan, un hombre. Evita es un talento, un creador, un artista, una pluma, un escritor. Este genio es ante todo y sobre todo el reflejo de una época, el nexo de entronque, el horizonte de una perspectiva (Mbomio Bacheng, 2000: 72). Introducción Mucho se ha dicho a propósito de Cuando los combes luchaban, primera novela escrita por un guineoecuatoriano, Leoncio Evita Enoy. Los calificativos que le han atribuido son numerosos y muy variados. Considerada por el prologuista González Echegaray de «una obrita francamente aceptable diferente de los relatos inconexos y absurdos que algunos morenos seudointelectuales escriben» (11), fue tachada después, de novela asimilacionista o de consentimiento. «Además escribe Ngom Fayépor el mensaje que transmite, la novela no sólo defiende la necesidad del hecho colonial sino que lo justifica. Asimismo, se encuadra dentro de la llamada literatura de consentimiento» (Ngom Fayé: 2003: 121). Si, algunos reconocieron que criticaba tanto las costumbres africanas como las occidentales y aún, que incluía marcas de orgullo y resistencia negroafricanas, hay que reconocer que la mayoría de las primeras críticas fueron negativas. «Julián Bibang Oyee, Raquel Llombé, Ciríaco Bokesa, cuando no la ven simplemente como un ejemplo de literatura colonial o de asimilación, la consideran, tal es el caso de Zamora Loboch, 1 como un periodismo mal hecho (García-Alvite). La diversidad de opiniones acerca de la obra lleva a Swanson a afirmar: a pesar de su reconocimiento como texto fundacional de las letras guineanas, la novela ha provocado cierto malestar, cuando no un debate, tanto entre escritores como críticos guineanos que la han colocado bajo la rúbrica de literatura de consentimiento (Ngom, Osubita) (Swanson:777). En la misma idea de la diversidad de opiniones, notamos que, cuando para Onomo-Abena sólo «transpira en filigrana la rebeldía aunque tímida» (Onomo-Abena: 225), para Marvin Lewis: «aún cuando sea cierto que la novela está escrita desde la perspectiva de un sujeto colonizado, es erróneo asumir que carece de un discurso de resistencia y afirmación de valores africanos» (111). Pues, de la simple obra asimilacionista, se acabó por reconocer en ella «la estructura y lenguaje de la novela una resistencia tenaz a la mirada europea, una crítica disimulada, mas no oculta, de la colonización» (Swanson: 780). Ahora que la mayoría de los críticos está unánime sobre el papel de la obra en la lucha de los guineoecuatorianos por la búsqueda de su dignidad, la cuestión que se plantea es: Cómo el autor logra expresar esta resistencia en un contexto en el cual el colonizador mantiene una «la censura férrea» (Odartey-Wellington: 771). Qué estrategias discursivas emplea, para lograr denunciar el estatuto de salvajes reservado a los Negros en aquella época? Finalmente, después de los numerosos y muy valiosos 2 estudios realizados ya sobre esta obra 1, Qué se puede decir más a propósito de ella? Por qué volver a leerla? Qué pretendemos aportar a su comprensión? Intentaremos ver, como Swanson lo hizo «cómo dentro de la perspectiva local, el conocimiento del espacio y la identidad, anclados en el discurso etnológico, se conjugan hasta llegar a formar un discurso de resistencia que responde a la mirada europea desde el interior del texto mismo? (777). Partiendo de la idea según la cual, cada lectura de una obra se diferencia de cualquier lectura anterior, porque cada una desemboca en una nueva comprensión, volveremos a leerla pero con otra herramienta. No nos limitaremos sólo a un análisis intratextual, sino que, iremos hasta los condicionantes de producción. Intentaremos comprender cómo, según lo que parece, alguien puede despreciarse hasta aceptar los términos despreciativos que le atribuyen. Esto nos llevará a apuntar en toda la obra los términos peyorativos para la raza negra. Una vez apuntados, los situaremos en su contexto de producción para aprehender la filosofía de aquella época. Pues el análisis que pretendemos hacer no se centrará en dichas secuencias de manera aislada sino en función del contexto socio-histórico que condicionó su producción. Siguiendo a Teun Van Djik, afirmamos que: Tenemos un conjunto de contextos posibles. Uno de los cuales tendrá un status específico, a saber, el del contexto real. El 1 Citamos entre otros: «Sujeto cultural colonial y producción literaria en Guinea Ecuatorial. lectura sociocrítica del prólogo de Cuando los combes luchaban (1953) de Leoncio Evita» de Soshène Onomo-Abena (2002), «El surgimiento de una literatura hispano-africana:guinea Ecuatorial» de Antonio Uribe (2004), «Autoetnografía, espacio, identidad y resistencia en la narrativa fundamental de Guinea Ecuatorial: Cuando los combes luchaban (1953) de Leoncio Evita Enoy» de Rosario Swanson (2014), «Rasgos costumbristas y mágicas en Cuando los Combes luchaban y todas las sangres» de Gisèle Avome Mba (2010), «La originalidad de la literatura guineana» de Joaquín Mbomío Bacheng (2012), «No podemos soñar. A Hispanophone African Literary Displacement of the Spanish-American War of 1998» de Adam Lishey (2006), «Los primeros novelistas guineanos: Leoncio Evita y Daniel Jones Mathama» Novela colonial hispanoafricana de Antonio M. Carrasco González, (2014). 3 contexto real se define por el período de tiempo y el lugar en que se realizan las tareas comunes del hablante y del oyente [ ] Una de las tareas [ ] es formular las condiciones generales y peculiares que determinan [ ] los actos ilocutorios. (274). Hará falta, pues, diferenciar el contexto real, es decir, la sociedad y el momento en los cuales la obra fue producida, del contexto ficticio, el de la historia anecdótica que cuenta la novela. Poniendo de relieve los condicionantes de los actos locutorios e ilocutorios, comprenderemos mejor el texto. El autor usa dos técnicas clave en su relato. La primera es la del desplazamiento. En vez de situar la obra en su presente histórico, es decir en los años 50, se aleja en el tiempo situándola en la época pre-colonial. La segunda es la del enmascaramiento, de la disimulación. Finge adoptar el lenguaje y la ideología blancos. En realidad, los rechaza introduciendo en la obra unas marcas de resistencia. Disimulando sus ideas tras esta doble técnica, hablando como los dominadores quieren que hable, acabando así por pervertir su discurso. Esta relectura de la obra debería permitirnos: «reconsiderar el lugar que ocupa [la obra de Evita Enoy] en el canon de la literatura guineoecuatoriana y examinar sus contribuciones a la comprensión de la cultura y la identidad nacional guineanas» (García-Alvite) 2. Esta obra marca un hito muy importante e insoslayable en la historia de la literatura hispano-negro-africana. Aunque es una novela etnológica de las costumbres de la tribu combé en cuyo medio se desarrolla la acción novelesca en el país del Muní, de una época pre-colonial según me confió el propio Leoncio Evita (carta, 15 febrero 1992) (Ngom, 1993:412). 2 Todas las referencias bibliográficas dadas en este trabajo no acompañadas de paginación, aluden a documentos electrónicos reseñados en la bibliografía; en cuanto a las paginaciones que aparecen solas sin otra referencia, se refieren a la segunda edición de obra Cuando los combes luchaban de Leoncio Evita Enoy, de 1996, realizada en Madrid. 4 Desarrollo 1. Contextualización socio-histórica de la novela. Los años que transcurren entre el nacimiento de Leoncio Evita, 1929, y el año de publicación de su obra, 1953, son unos momentos históricos importantes para Guinea Ecuatorial. La acción transcurre en unos territorios que no están todavía totalmente sometidos por España. La frase del explorador español Martín a su sobrino, frase con la que se concluye la obra: «Vamos hijo, no podemos soñar, no podemos regocijarnos hasta que estas hermosas tierras estén bajo la soberanía de España» (Evita: 124), nos indica que estamos en el período precolonial. La presencia de los misioneros norteamericanos, John Stephen y su esposa Miss Leona, junto a la de los españoles y los franceses, refuerza la misma idea. Aunque la novela fue publicada en 1953, es decir, en pleno periodo colonial, alude a la época precolonial en la que hubo una gran rivalidad entre las diferentes potencias europeas para adueñarse de las tierras africanas consideradas como «res nullius» es decir que no pertenecían a nadie. Como escriben Robert Cornevin y Marianne Cornevin: Si, avant 1869, il s agissait d un duel franco-anglais [ ], après 1869 la compétition s internationalise et prend un caractère très différent du fait de l apparition des «impérialismes» nationaux : impérialisme français [ ], anglais [ ], portugais [ ], belge, [espagnol]. [ ]. La conférence de Berlin réunie de novembre 1884 à février 1885 a fait admettre les règles diplomatiques qui devaient présider au partage et a été suivie, entre 1885 et 1890, de la grande ruée vers le centre de l Afrique, (280) 3 3 Si, antes de 1869, se trataba de un duelo Franco-inglés [ ], después de 1869 la competencia se internacionaliza debido a la aparición de los imperialismos nacionales: imperialismo francés [ ], inglés [ ], portugués [ ], belga [ ], [español]. La conferencia de Berlín reunida de noviembre 1884 a febrero de 1885 hizo admitir las reglas diplomáticas que debían presidir al reparto y fue seguida, entre 1985 y 1990, de la gran estampida hacia el centro de África. [La traducción es nuestra]. 5 Junto a esto, deberíamos detenernos para recordar las circunstancias sociopolíticas de la época de publicación de la obra de Evita Enoy. Thomas Engone (2011) las enmarca claramente en la situación económica de España en los años 50: Y anotemos que, desde el inicio de la II Guerra Mundial en 1939, el régimen español proclive a Hitler y Mussolini a pesar de su neutralidad oficial sufría un aislamiento político y, sobre todo, un embargo económico, [ ] hasta ya adentrada la década de los 50, se carecía de todo, e incluso la alimentación estaba racionada. España necesitaba todo tipo de materias primas, y sus colonias africanas podían suministrarle algunas (Engone, 2011). Esta situación difícil que vivía España tuvo sus repercusiones sobre la colonia. La primera consecuencia de esa política fue la enajenación de tierras a favor de los colonos, en perjuicio de los nativos. De manera que, a los tradicionales agravios de toda colonización ausencia de libertad, discriminación racial, sobreexplotación de personas y bienes, desprecio de las culturas autóctonas, el nacionalismo guineano encontró en las expropiaciones forzosas consagradas por la conocida como Ley de terrenos, de 4 de mayo de 1948, el argumento básico e inmediato para articular la reivindicación de la soberanía (Id.). En un contexto histórico en el que, España necesita desesperadamente las materias primas de su colonia, se hace : «renuente una y otra vez a 'mover ficha' para que Guinea Ecuatorial [llegue] a la independencia de forma pacífica» (Lacosta). Las reacciones de España frente al deseo independentista de los Guineas fueron inapropiadas 4 y totalmente improductivas porque provocaron más frustraciones y 4 La primera reacción del gobierno español ante las presiones internas e inter-nacionales fue una estrategia asimilacionista, [ ]. Convirtiendo formalmente a los territorios del Golfo de Guinea en dos provincias españolas se pretendía certificar el desmantelamiento del sistema colonial. La asimilación fue de hecho muy imperfecta, pues pervivieron numerosas instituciones y formas coloniales; además, el paso de súbditos a ciudadanos en un régimen como el franquista no significaba en ningún caso un aumento de la participación política. (Campos Serrano: ).. 6 rencores por parte de los Negros de la colonia. Una de las primeras decisiones fue la de imponer la censura en la colonia. En una carta firmada por el presidente de la Junta Censora Colonial, y dirigida al Gobernador General, ése proponía la censura de todo impreso recibido en el servicio de correos destinado a los indígenas. [ ] En este caso, no es sólo cuestión de que no podía expresarse libremente en la prensa de las instituciones coloniales, sino que tampoco tenía acceso a las ideas modernas que se manejaban en otros lugares (Ibid.: 773). La consecuencia de tal censura es que: «no se iba a permitir allí la publicación de obras que desde el punto de vista de la Junta Censora y del Gobierno General violaran las normas éticas y morales» (Ibid.:770). Sólo se permite publicar la «clase de historias que desprestigian al africano al mismo tiempo que alaban al europeo» (Id.). En definitiva, en esta situación de censura con unas condiciones tan restrictivas, cómo pudo, Evita Enoy, orientar su novela para que fuera no solamente aceptada y publicada por las editoriales españolas, sino además, leída por un público español? Aún, qué hizo para que la «La novela [fuera] usada por el gobierno de Francisco Franco como muestra de los efectos positivos de la misión civilizadora de España en el África subsahariana» (Ngom, 2002:13)? Aparentemente, las autoridades españolas se contentaron con un lectura «superficial» de la obra, la cual, concluyeron como los críticos Ngom y Osubita. De éstos últimos, Swanson dice: «la han colocado bajo la rúbrica de literatura de consentimiento (Ngom, Osubita). La consideran literatura colonial (Bibang Oyee, Ilombé, Bokesa)» (Swanson: 777). Si, en la novela, Evita Enoy presenta al Negro como una bestia, un animal de bosque, un incapaz, reproduce simplemente la imagen que tienen los Blancos de los Negros. Pero, entre lo que se decía en público por las autoridades políticas y administrativas y la realidad efectiva, había una gran diferencia: «El Gobierno español financió proyectos destinados a demostrar lo que ya estaba en el ánimo de todo colonial: la limitada capacidad mental del negro» (Beato -Villarino: 18). De hecho, en cuatro 7 años se publicaron tres tratados 5 sobre la inferioridad mental del negro, todos ellos editados por instituciones oficiales. La hipocresía de las autoridades españolas y su doble juego no facilitó el trabajo de creación literaria en la colonia. Gustau Nerín denunciando este fariseísmo, escribe: En general, hasta los años cuarenta, las autoridades españolas reconocían la rentabilidad de los territorios guineanos, pero en el discurso oficial se intentaba no poner demasiado énfasis en el trasfondo económico de la colonización, sino bien se destacaban los aspectos religiosos, culturales y morales de ésta. [ ] Incluso Franco defendió esta teoría en algunos de sus discursos (21). En este sentido, Luis Carrascosa nos da a conocer parte de un discurso del Generalísimo en el que alude a la tarea civilizadora de la colonización española: Vosotros sabéis que España no es, ni ha sido nunca colonialista, sino civilizadora y creadora de pueblos, que es cosa bien distinta. El colonialismo es la explotación del débil por el fuerte, del ignorante por el avisado; es la utilización injusta de las energías del país dominado para beneficiar al país dominante. La labor civilizadora es, precisamente, todo lo contrario. Es la ayuda del mejor situado al que lo está menos para hacerle avanzar en la búsqueda de su propio destino (Carrascosa: 76). En este segundo discurso, referido por Cristóbal Fernández, el Caudillo presenta la colonización como una obra meramente caritativa: Desprovista de prejuicios raciales de ninguna clase, sintiendo profundamente el precepto cristiano de la igualdad de todos los hombres, ni España, ni los españoles se sintieron nunca ajenos, indiferentes o superiores a aquellos pueblos con que vivieron y a los que incorporara a la civilización occidental y cristiana. España, a través de la historia, ha sabido siempre entregarse sin 5 El primero, en 1951, por Ibarrola Ricardo: «Aportación al estudio del nivel mental de los indígenas de Guinea» en archivos del Instituto de estudios africanos. Tomo V, N 18. El segundo, en 1952, por Beato Ramón Vicente Villarino: «Capacidad mental del negro», Madrid: CSIC IDEA. El tercero, en 1954, Valois de Arana: «Estudio psicológico sobre la raza negra», en Conferencia Internacional de Africanistas Occidentales. Dirección General de Marruecos y Colonias, Madrid. 8 reservas, con amor y con entusiasmo a las necesidades, a los afanes y a las ilusiones de aquellos pueblos a los que fue uniendo sus destinos (Fernández : 48). Finalmente Compartieron, los colonos, el discurso oficial o mantuvieron sus prejuicios raciales? Animados por este doble juego de los dirigentes, no tuvieron comportamientos racistas para con los negros? El objetivo de la aventura colonial española fue solamente religioso y civilizador? No hubo ni intención, ni intento de sacar provecho económico de la colonia? Fue, en parte, sincero, este discurso oficial o fue totalmente fingido? En definitiva, Qué pensaron los colonos de los negros? y cómo se comportaron con ellos? Los colonos, convencidos de su superioridad mental, no compartieron en nada lo enunciado en los discursos oficiales. Tanto los clérigos como los civiles, actuaron como verdaderos amos esclavistas, permitiéndoselo todo: abusos sexuales, malos tratos, trabajos forzados, expoliación de los negros. En efecto, Gustau Nerín lo confirma (Id.: 22), citando a Bravo Carbonell: Pero a pesar de los titánicos esfuerzos argumentales de los teóricos oficialistas, las opiniones de los colonos eran muy claras y opuestas a la retórica caritativa oficial. [ ] Según los españoles residentes en Guinea, es con trabajo como se ha de redimir de la barbarie al salvaje del continente africano (Bravo, 1929: 123). En cuanto a los clérigos, estaban tan interesados como las autoridades civiles en consolidar la soberanía española sobre la totalidad del territorio guineano (Nerín, 1998: 28). Hablando del trabajo de los religiosos en Guinea, Zahar afirmaba ya en 1970: Al condenar la religión y las costumbres de los colonizados, los reducían a la categoría de «salvajes», y legitimaban su «civilización», (es decir, la colonización). Así el cristianismo etnocéntrico instigó una agresión cultural y continuada contra las regiones colonizadas (Zahar, 1970: 35). 9 escribiendo: Treinta años más tarde, Olo Fernández confirma los propósitos de Zahar Durante la etapa colonial la Iglesia sirvió a los intereses coloniales formando parte activa de la maquinaria colonial, como hemos podido ver con su participación en las instituciones locales tales como el Patronato de Indígenas. En palabras de Jacint Creus 6, los misioneros «impulsaron e impusieron un modelo de colonización basado en un racismo hiperbólico y en una aculturación sin fisuras» (Olo Fernández). Al condenar la religión y las costumbres de los colonizados, los reducían a la categoría de «salvajes», y legitimaban su «civilización», (es decir, la colonización). Así el cristianismo etnocéntrico instigó una agresión cultural y continuada contra las regiones colonizadas (Zahar, 1970: 35). El estatuto del negro en aquella época, puede resumirse en estas palabras de Bravo: «Estudiad a un salvaje del bosque y encontraréis que se parece más al mono que al hombre» (1925: 111). Tal concepción se justificará, en los años siguientes, con muchos escritos de los cuales citaremos sólo dos. Soler, hablando en general de los negros, escribe: «Para muchos españoles, los negros no pasaban de ser una humanidad de hollín y de cochambre [...], llegando a cuestionarse su esencia humana. Los guineanos eran cuerpos sin alma, bestias cercanas al hombre, sin la facultad de pensar y sentir» (Soler : 43). En cuanto a Closas refiere las palabras de un viajero tras su estancia en Guinea: No he quedado convencido de que el negro era totalmente humano; sus reacciones, su falta de moral, sus apetitos y pasiones, su mentalidad infantil, pero intelige
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