A Quien Mata El Asesino

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resumen del Libro
  ¿A QUIEN MATA EL ASESINO?- Tendlarz y García Los autores parten de la pregunta ¿a quien mata el asesino?, cuya pregunta, nos acerca,por sentido común, a que el crimen no acontece sin una victima concreta o potencial, aunque estono diga nada acerca de las razones o de las circunstancias en las que se produce. Es por esto, queel psicoanálisis va a interrogarse ¿Qué lugar ocupa el criminal en relacion con su crimen?. Y apartir de esto, a lo largo de todo el liro, el interés estará puesto en desarrollar la posici!n delsu eto mani#estada en el acto criminal, unto a la l!gica del pasa e al acto para rindar elementossore la escuc$a y la intervenci!n del analista #rente al mismo, para determinar, a través de esto,cual es la #unci!n del psicoanalista y evitar que se diluya en el discurso común planteado por lapsiquiatr%a y la criminolog%a. &s%, a partir del estudio de algunos 'casos céleres( de asesinos que$an sido ampliamente conocidos por la opini!n púlica )*illes de +ais, o$n -ayne *acy, ed/undy, 0a$mer, entre otros1, los autores $acen un recorrido sore las nociones psicoanal%ticas deacto, culpa y responsailidad su etiva, para  pensar el acto criminal en relación con las estructurasclínicas.  En los primeros cap%tulos, los autores a#irman que la su etividad de la época esta a#ectadapor el #en!meno de la violencia y determinada por ella, por lo que es menester, interrogarse acercade la estructura de la violencia y las su etividades involucradas.0iversos autores que se $an dedicado a prolematizar esta cuesti!n, sostienen quecuando no e2iste ni un marco simolico ni un #in que sostenga la violencia, y se pasa a su e ercicioen si mismo, se pone en uego en #orma directa la satis#acci!n otenida por quien la e erce sore lavictima.3reud, va a plantear en el 'malestar en la cultura(, que sin la arrera con la que opera lapulsi!n de vida, la pulsi!n de muerte se e2presa como la tendencia a la destructividadcaracter%stica de los $omres, que atraviesa la imagen y se dirige al ser del otro, como e2presiondel odio. 0e esta manera cae preguntarnos si la violencia es correlativa a alguna especi#icidad dela su etividad de la época o se trata de una estructura particular que se mani#iesta en #ormadi#erente, de acerudo a los distintos periodos de la $istoria $umana. Luego, siguiendo a 4ic$el 3oucault, los autores $acen una cr%tica a la articulaci!n $ist!ricade la psiquiatr%a y la criminolog%a en torno al es#uerzo común de esclarecer lo que está en uego enel #en!meno criminal. 5e6ala el paso de una apro2imaci!n centrada en el crimen y el castigo en s%mismos, a un aorda e que intenta encontrar una raz!n o e2plicaci!n al crimen para poder aplicar una pena adecuada en la perspectiva de proteger a la sociedad y de corregir al criminal. Estoimplica un deslizamiento de la mirada que va del crimen $acia el criminal, del acto al protagonista,y conduce a las sociedades a plantearse la pregunta ¿quién es un criminal? 7ero, dado que lasrespuestas #ueron construidas a partir de criterios cuantitativos y estad%sticos que uscanestalecer los l%mites entre lo normal y lo patol!gico, no aportan nada acerca de lo que se pone en  uego para un su eto cuando mata, ni muc$o menos sore el lugar que ocupa el su eto criminal enrelaci!n con su crimen, cuestiones de suma importancia para el psicoanálisis.  8ay algo del acto criminal que no logra nomrarse desde la psiquiatr%a y que produce unincremento permanente de categor%as y denominaciones que no superan un nivel meramentedescriptivo. &ctualmente, la mayor parte de la iliogra#%a sore el tema coincide en sostener elsrcen desgraciado de los asesinos o el carácter determinante de un amiente #amiliar $ostil, perono logra decirse nada con claridad sore la causa de los cr%menes. 7or el contrario, lasclasi#icaciones psiquiátricas, en cuanto intento de capturar lo real del acto criminal, #racasan9siempre de an por #uera un resto inaprensile, no universal, dado por la singularidad de cada caso.Esto es, según la $ip!tesis de los autores, a quién o qué cosa mata el asesino.Esta cr%tica inicial sitúa desde las primeras páginas del te2to la importancia de la noci!npsicoanal%tica de pasa e al acto y acting out términos que permiten encontrar una estructurasigni#icante que permite 'leer( al su eto en relaci!n con su acto, con la satis#acci!n liidinal que estecomporta y con el o eto que contempla. Entonces, resulta #undamental, surayar los rasgos delpasa e al acto. Este reviste el modo temporal de la urgencia con la caracter%stica su etiva de laperentoriedad. En la conducta oservale, se constata una discontinuidad, una ruptura de laconducta continua, regular y constante, de la su etividad, de la cadena de motivos, que queda por #uera del calculo y de lo premeditado por el su eto mismo. 5e deduce de esto que lo que se dice, olo dic$o de un pasa e al acto, surge a posteriori, es decir, su construcci!n es posterior. 5usconsecuencias no conllevan necesariamente un inestar del su eto. Lo que lo acompa6a por logeneral es el per uicio de si y no un #in util. Que sin emargo, puede servir a una modi#icaci!n de laeconom%a su etiva, a una mutacion su etiva que conlleve un camio radical en la posici!n dedic$o su eto y no de la persona. 0e a$% que el su eto, luego del pasa e al acto, ya no es el mismo. El pasa e al acto, es desencadenado por palaras o #rases, en tanto tienen tamien unacoyuntura dramática y sus coordenadas signi#icantes.El pasa e al acto incide sore el su eto, pero tamien y principalmente sore el delirio, y enalgunos casos e2itoso, tal como Lacan lo veri#ica en el caso aimée, donde el pasa e al actomodi#ico la #uente de goce, aliviándola de los e#ectos de su delirio. 5i aimée al atacer al o eto, seataca a si misma, se plantea el prolema del estatuto del o eto: ¿de que o eto se trata en elpasa e al acto?, pregunta a #in con el titulo planteado: ¿a quien mata el asesino? ¿;uál es el o etogenerador del crimen? /ien puede ser una voz, una imagen, u otro o eto. Esto sugiere que e2istendistintas #ormas de pasa e al acto y no todas resultan e2itosas, si por é2ito se entiende la mutacionsu etiva que implica un camio en la relacion del su eto con la #uente de goce. El acto $omicida, en tanto pasa e al acto, es un intento de resoluci!n de un calle !n sinsalida su etivo que ya no tendrá un motivo en el sentido de una causa )un $ec$o psicol!gico o un$ec$o e2terior, en cuya úsqueda se $an enredado la psiquiatr%a y la criminolog%a1, sino que esprecipitado por palaras o #rases que un su eto se $a dic$o o que le $an sido dic$as por otros. Eneste sentido, el paso al acto tiene una estructura de desencadenamiento en la que el acto quedapor #uera del cálculo del su eto porque, en el paso al acto, el su eto pasa del 'instante de ver( al  'momento de concluir( sin darse un 'tiempo de comprender(, con lo que se produce unaanticipaci!n del acto motivada por una certeza anticipada.+etomando las elaoraciones de Lacan sore el pasa e al acto, los autores se6alan queeste, a di#erencia del acting out <que surge en el dispositivo anal%tico como monta e para lainterpretaci!n del analista<, no se realiza en relaci!n con el =tro. En el pasa e al acto el su etoaandona la escena y produce su salida del =tro dirigiéndose $acia el o eto a. Esta tesislacaniana lleva a los autores a adentrarse en la pregunta por el o eto generador del crimen: ¿dequé o eto se trata en el paso al acto $omicida? 5e trata en de#initiva de un o eto é2timo, del kakon >, del o eto a plus de goce.5iguiendo la senda trazada por este interrogante, los autores reconocen el acto criminalcomo un intento de ponerle #in a un sentimiento desagradale presente en el su eto. 7or estomuc$os asesinos se6alan, una vez cometido el crimen, que no ten%an ninguna #inalidad concreta yque, a pesar de esto, e2perimentan un estado de 'ienestar( que los invade. El acto criminal, queen apariencia usca matar algo e2terior, permite dar muerte a lo más %ntimo y producir esamisteriosa lieraci!n que e2perimenta el $omicida. Entonces, ya no se trata solo de preguntar aquién mata, sino de averiguar qué es lo que mata el asesino. &qu% aparece la importancia de la noci!n #reudiana del sentimiento inconsciente deculpailidad. En algunos casos es la necesidad de castigo e2perimentada por el su eto la queprovoca el acto criminal, y este, a di#erencia de la creencia popular, es el e#ecto de una culpa que loantecede.7ara el psicoanálisis, el sentimiento de culpa no surge como consecuencia de unae2periencia o de un $ec$o que acontece en la vida de algunos su etos, este es un a#ectoestructural que se encuentra en la ase de la constituci!n del su eto del inconsciente9 a#ecto con elcual se intenta curir la #alta que da cuenta tanto de la castraci!n, en el sentido #reudiano, como dela inclusi!n del su eto en la estructura. La #alta del =tro es su etivada por el su eto como culpa, ypor esto el recurso al crimen le permite a quien lo comete un cierto alivio su etivo, en tanto leo#rece una v%a para nomrar la culpa inconsciente que lo $aita.En este sentido, las nociones de culpa y responsailidad su etiva desde la perspectivapsicoanal%tica no son equivalentes a las nociones de imputailidad y responsailidad penal. 7uesmientras que el uez y el psiquiatra actúan de modo tal que la responsailidad del su eto estar%acondicionada a un 'uen estado de salud mental( que garantice algunas #unciones del yo como laconciencia, la capacidad de uicio y la liertad para elegir entre cometer o no cometer el crimen )demanera que el diagn!stico de una en#ermedad mental ocasiona una suspensi!n del estado dederec$o de un su eto y lo e2ime de su responsailidad #rente a sus actos1, el psicoanalista, por elcontrario, supone un su eto responsale de su inconsciente )de sus sue6os, de sus #antas%as, desus s%ntomas, etc.1 y de sus actos9 un su eto capaz de tomar una posici!n #rente a ellos,independientemente de su en#ermedad.   &l mantenerle el estatuto de su eto responsale, incluso para el delirante, el psicoanálisis lepermite asumir su acto, tomar una posici!n, asumir el impacto que su acto produce sore él,reintegrarlo en su $istoria. ;uando el su eto es considerado inimputale, como en el caso del#il!so#o Louis &lt$usser, quien $aiendo matado a su mu er qued! lire, se le des$umaniza porque,como él mismo lo dice, queda con#inado al 'no $a lugar( del silencio y de la muerte en vida.5urge entonces la necesidad de precisar la relaci!n entre responsailidad, culpailidad ycastigo. o asta que el su eto diga: 'yo reconozco mi responsailidad en lo acontecido(.0esde el psicoanálisis, para que el castigo pueda otener signi#icaci!n es indispensale unasentimiento su etivo que va más allá del reconocimiento yoico y que implica <por parte delsu eto< la toma de posici!n #rente al delito cometido.7ara que el castigo modi#ique el acto criminal es preciso que sur a la responsailidad comoacto su etivo. o asta ni la simple con#esi!n del Yo ni la sentencia del uez, pues 'un su etopuede sentirse responsale de un crimen que no cometi!, mientras que otro, culpale ante la ley,podr%a no su etivar la responsailidad de su acto(.Esto remite a la noci!n de verdad con la que opera el psicoanalista, que en todo caso noserá la misma que tiene el uez. El analista escuc$a a un su eto que $ala pretendiendo decir unaverdad y, sin emargo, la verdad que emerge es di#erente de aquella que pretende comunicar. 5etrata entonces de una verdad no asada en la realidad de los $ec$os, distinta a la que el su etointenta comunicar, una verdad inconsciente que concierne a un su eto que goza. La verdad queinteresa al analista es la re#erida a la satis#acci!n puesta en uego, a un tratamiento particular delgoce que es ignorado por el propio su eto autor del acto criminal.;on estas precisiones conceptuales, los autores emprenden el análisis de algunos casos,situando, para cada uno de ellos, la #unci!n que cumple el paso al acto $omicida en la estructuracl%nica en uego y, sore todo, la #orma como se uega la causa del crimen en la singularidad decada caso.En la neurosis se mata en el otro la parte pro$iida u odiada de la propia vida pulsional9 demanera que muc$os de los $omicidios neur!ticos son suicidios camu#lados. ;on #recuencia el pasoal acto $omicida neur!tico es pasional y se caracteriza por #antasmas perversos, aunque laangustia y la culpa, en de#initiva, quedan del lado del su eto. El osesivo se sae culpale, puessus escrúpulos y reproc$es son de carácter consciente, y la $istérica, si ien se conduce como sinada supiera del sentimiento de culpa, los padece como en#ermedad o como necesidad de castigoa través de sus #recuentes accidentes.En relaicon a la perversi!n, los autores parten de la concepci!n de asesino serial, cuyamultiplicaci!n de denominaciones, tiene como correlato una multiplicidad de teor%as que intentanlocalizar la o las causas de los cr%menes. 5in emargo, se pierde de vista que se trata de cr%menes.Y lo real no admite su interpretaci!n. 0entro de estas clasi#icaciones actuales, la psicopat%a es uno de los diagn!sticos másutilizados en relaci!n con el estudio de los asesinos seriales.
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