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See discussions, stats, and author profiles for this publication at: https://www.researchgate.net/publication/272493648 Turner, Iser, poiesis metafórica y procesos de estetización. Acercamiento a la teoría y a un caso de aplicación actual Article · December 2014 CITATIONS READS 0 14 1 author: Mario Bogarín Autonomous Uni
  See discussions, stats, and author profiles for this publication at: https://www.researchgate.net/publication/272493648 Turner, Iser, poiesis metafórica y procesos deestetización. Acercamiento a la teoría y a uncaso de aplicación actual  Article  · December 2014 CITATIONS 0 READS 14 1 author: Mario BogarínAutonomous University of Baja California 17   PUBLICATIONS   0   CITATIONS   SEE PROFILE All content following this page was uploaded by Mario Bogarín on 19 February 2015. The user has requested enhancement of the downloaded file.  9:; NOVIEMBRE 2014 Turner, Iser, poiesis metafórica y procesos de estetización. Acercamiento a la teoría y a un caso de aplicación actual | Mario Javier Bogarín Quintana ! #$%#& ()%#& *+,%),) -%./01#,2/ 3 *#+2%)+) 4% %).%.,5/2,1$6 72%#2/-,%$.+ / 8/ .%+#9/ 3 / $ 2/)+ 4% /*8,2/2,1$ /2. /8 :/#,+ ;/<,%# =+>/#9$ ? ,$./$/ %&'()*+',-, ./01&23- ,) 4-5- 6-7'82*&'- 1.- La construcción teórica y simbólica de la poiesis El sustento del presente análisis en un plano teórico debe servirnos para organizar a nuestro objeto de estudio en un marco que nos permita definir con mayor claridad los alcances del abordaje a practicar de manera que este pueda hacerse en una dinámica más manejable que dé certeza al uso de las distintas categorías que guían a nuestra búsqueda. En la perspectiva de Iser, la existencia misma de numerosas aproximaciones a la literatura desde la teoría permite experimentar lo incognoscible del arte, en tanto que podemos entender a esta como el intento último por trascender los significados de distintos marcos de trabajo teóricos aplicados a desentrañar los niveles enunciativos y representacionales de la obra literaria. La actual teoría literaria, a diferencia de cómo lo hacían las precedentes y la estética clásica, sustituye la cuestión central de qué es el arte por una búsqueda de los procesos por los cuales aquella entidad deviene arte, cuándo sus productos adquieren, en efecto, carácter artístico, cuáles son sus funciones ejercidas y bajo qué modalidades el arte se manifiesta. Se trata de una transformación que abarca desde la semántica hasta la pragmática, tanto entre las temáticas como entre las operaciones del arte. De esta manera, las teorías se plantean una búsqueda del sentido, en este caso de la obra literaria, partiendo de tres componentes fundamentales: estructura, función y comunicación, correspondientes a los procesos que, ya dentro de la pieza literaria, por los cuales se genera el sentido de la obra y el tejido significante que da lugar al discurso. Esta nota ha de recordarnos que lo que denominamos sentido implica una abstracción, siendo su función la que da una forma concreta a la obra en que actúa, lo que concierne a la vez a la relación entre la obra de arte y el mundo. Dicha relación, también, implica otra abstracción concretizada por la comunicación en la que el receptor puede concebir el sentido que dicha abstracción aporta para generar la estructura discursiva constante en la que se determinan los múltiples niveles de significación de la obra literaria de acuerdo con esta relación dinámica entre la semántica y la pragmática de la obra y la interpretación practicada en su lectura. Partiendo de este punto, y siguiendo a Iser, convenimos en comprender a la obra de arte como un dispositivo que siempre es creado y puesto en funcionamiento por sus relaciones de interacción con su contexto y sus receptores. Es en vista de ello que se srcina su capacidad para reformular nuestro conocimiento y completar nuestro bagaje de experiencias, tomando en cuenta a la obra literaria como una estructura en la que nos es posible vaciar  9:! NOVIEMBRE 2014 Turner, Iser, poiesis metafórica y procesos de estetización. Acercamiento a la teoría y a un caso de aplicación actual | Mario Javier Bogarín Quintana nuestro propio imaginario como lenguaje para la aprehensión vicaria de la experiencia transmitida por la pieza, lo que a la vez, en un circuito, permite comprenderla. La teoría literaria considera entonces a la obra de arte siempre en relación con la disposición de sus receptores y las realidades múltiples de su contexto, siendo acaso este hecho lo que permite estudiar a nuestro objeto desde lenguajes distintos de interpretación. Podemos anotar, a guisa de ejemplo inicial, cómo la pertenencia de las obras literarias,  junto con el mundo del arte en general, permanece en una relación notable con las transformaciones de la superestructura en la terminología marxista abonada por la teoría de Raymond Williams (2009) como el espacio en el que se sostienen los intercambios simbólicos de la sociedad. En realidad, sus valores y significaciones operan desde el nivel básico de la estructura en donde la literatura no deja de estar supeditada a las fuerzas materiales de producción. Si es la existencia social la que determina la consciencia del individuo y no lo contrario, tenemos así que el postulado de la literatura ha de buscarse en la superestructura ostentando una función de espejo de la sociedad. Es posible sugerir aquí la complejidad de la discusión sobre el arte como un ejercicio realista de traslación y crítica de condiciones sociales de producción de sentido. En este tenor, la cuestión central se vuelve la función del arte como constructora de un nuevo realismo. La sociedad que produce a la literatura se ve reflejada en ella como un fresco que refleja las interacciones simbólicas donde se pueden detectar las estructuras concomitantes a la construcción de la dinámica de la superestructura en la que se generan los valores morales, los gustos, intereses, estilísticas, juicios de valor, sensibilidades y entretenimientos de una época, siempre en atención condicionamientos de los imaginarios impuestos por la base económica. Es preciso entender esta dinámica, también, dentro del espacio de significación de dicha superestructura, si ampliamos tal definición hacia el reino de la interpretación hermenéutica que comienza con la percepción del receptor que opera activando la “intuición” sobre un objeto retratado en la pieza literaria. La inaccesibilidad de la realidad para ser aprehendida en su totalidad franca conlleva la necesidad de diseñar un esquema para manejar sus conceptos, desde categorías fundamentales de delimitación de significados. En un segundo punto, tenemos que la imaginación corre al lado de la razón y los sentidos en la construcción de dichos significados por los que se entiende la obra literaria. Justo en este punto coincidimos con Hans Georg Gadamer en la identificación de la conciencia estética desde la cual se evidencia la interpretación del arte como resultado de su contrastación con el sustrato acumulado de experiencias estéticas determinadas por la noción del receptor en torno al arte. Esta conciencia estética se forma con la concretización del arte como la apreciación de sus productos a la luz de las grandes experiencias artísticas del  pasado. Los objetos artísticos, y su operatividad simbólica ilustrada por su contexto, revelan sus diferencias históricas, lo que vuelve difícil la apreciación inmediata de la concepción normativa del gusto que les dio lugar y una homologación inevitable de este contexto con la observación de la conciencia estética del receptor actual.  9:9 NOVIEMBRE 2014 Turner, Iser, poiesis metafórica y procesos de estetización. Acercamiento a la teoría y a un caso de aplicación actual | Mario Javier Bogarín Quintana Si una obra literaria es significativa por su propio derecho, lo mismo que si lo es en relación con otra más, es susceptible de ser despojada de esta relación en virtud de la capacidad del receptor por insertar estas obras en el discurrir de su propia mente literaria como arsenal interpretativo del que se alimenta el ejercicio hermenéutico. Dicho ejercicio tiene por objetivo principal el entendimiento del individuo consigo mismo y su imaginario a través del arte. De este enfoque debemos centrar nuestra atención en el papel definitivo del receptor como constructor de la obra de arte. La obra literaria se activa, adquiriendo actualidad y un nuevo tipo de validez, a partir de la acción de la mente literaria sobre su mensaje y la adaptación de este a los intereses y estímulos contextuales que influirán en el bagaje histórico de la apreciación estética del tiempo en que la obra es leída. 2.- Interpretación desde el imaginario y su inversión Lo que nos ha de interesar en este punto es la capacidad de la obra, atendiendo lo anterior,  para fungir un papel en la construcción de nuevas piezas literarias como las que a su vez, en su momento, la alimentaron. La pieza literaria se vuelve deudora de sus antecedentes en la generación de un estilo y de un sistema de referencias en donde se ubica el mensaje transmitido por el autor. Además, la cuestión artística implícita en el trabajo de decodificación y asignación de sentidos conlleva en sí misma el acto de subsumir al texto en una caracterización que no es informativa ni simplemente descriptiva, sino también artística. Esta ideación es la que permite asignar el valor de arte al texto como objeto continente y entender sus significados a la luz de la conformación de un valor estético a través de la experiencia del propio imaginario creador del lector enfrentado a los contenidos compatibles del imaginario creador del autor. Si el arte como bella apariencia trasciende la realidad, entonces sólo puede identificársele por lo que no es arte, pues las apariencias toman ventaja a la realidad partiendo de sus opuestos de los que, sin embargo, la noción de arte depende. Por lo tanto, el arte se encuentra separado de las de las conexiones que podría tener con realidades existentes, cuyas raíces han devenido componentes de los objetos autónomos del imaginario. En términos kantianos, este deviene estructura “propositiva” sin “propositividad”, de ahí que se considere que algo pueda existir por sí mismo. El arte, distinguida de la realidad, queda definida ahora a través de la apariencia, la ilusión, la magia, el sueño, incluso considerando a todos estos, además, como glorificaciones del arte que, sin embargo, provienen de un srcen considerado substancialmente inferior (Iser, 2006:31. La traducción es nuestra). Vista así, la obra de literatura deviene un testimonio del proceso hermenéutico ejercitado para llegar a una conclusión provisional con respecto a la perspectiva fundada en ella. No es casual, entonces, que la vista de una obra propia, a la distancia, siembre dudas y reconvenciones en su autor, inscrito en distintos episodios vitales y reflexivos que le obligan a una nueva apreciación meditada a la luz de nuevos bagajes. Está aquí también involucrada la conciencia de que la obra se vuelve propiedad de sus receptores para quienes, en distintas épocas, la pieza literaria representa distintos niveles de compromiso con realidades sociales y estéticas, por ejemplo, por las que retrata el sentir y las características representacionales de fenómenos sociohistóricos que componen al imaginario.
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